Palmar de Junco: La gloria eres tú

Palmar de Junco: La gloria eres tú

El Palmar de Junco es lo más parecido a un sitio sagrado. Un «ciego orgullo» que se ha ido transmitiendo de generación en generación.

Tanto como los ríos, la bahía, el mar, el danzón, la rumba, la poesía, el Valle de Yumurí, el Teatro Sauto, las Cuevas de Bellamar, y hasta el mismísimo balneario de Varadero, el añejo parque beisbolero es para los matanceros motivo de alta estima.

En particular porque un día como hoy, hace 145 años, tuvo lugar allí un partido de béisbol en el que lidiaron un conjunto local y otro proveniente de La Habana, ganado por estos últimos con holgadísima ventaja.

Aquel encuentro, celebrado el 27 de diciembre del ya lejano 1874, es considerado el primer juego de pelota de carácter oficial efectuado en la Isla, y el suceso, como es natural, marca un hito en la historia deportiva de la nación cubana.

El hecho no constituye un mito. Aparece reseñado en fuentes primarias, como el diario local Aurora del Yumurí, y El Artista, periódico capitalino.

Un estadio todavía en pie

Fue un pleito realizado bajo las reglas vigentes, que contó con box score y asistencia arbitral, y en el cual los jugadores estuvieron uniformados, según reseña el historiador Reynaldo González Villalonga.

Muchos de aquellos pioneros de la pelota cubana se sumaron a las filas insurrectas por la independencia de la Patria, lo cual ratifica que el béisbol es esencia de nuestra cultura, historia e identidad.

Para Alfredo Santana Alonso, estudioso de la historia del Palmar de Junco, el mayor mérito de ese campo deportivo es haber sobrevivido en el tiempo y mantenerse todavía en pie.

«Es el estadio de béisbol en activo más antiguo del mundo, en el cual se practicó este deporte en el periodo colonial, republicano y revolucionario, tanto amateur como profesional, y sobre su grama tuvo lugar la primera exhibición en Cuba de la lucha canaria. En él se desarrollaron ferias comerciales y hasta Alicia Alonso y el Ballet Nacional de Cuba lo utilizaron como escenario».

Los matanceros siempre encontraron la manera de salvarlo, como si no pudieran vivir sin él, comenta el investigador.

Ante las primeras tentativas de parcelar los terrenos, hacia finales de la década de los años 30 del pasado siglo, el estelar pelotero Martín Dihigo y el periodista Adolfo Font le hicieron frente a la situación y evitaron que se cumpliera tal propósito.

Algún tiempo después fue conocida la posición del padre de Gaspar «Curro» Pérez, quien en un arranque de temeridad impidió el paso de un equipo pesado con el cual pretendían fragmentar el parque para erigir un barrio residencial.

El conductor del aparato debió quedar sorprendido al ver la resolución de aquel hombre, auxiliado por otros integrantes del Club Deportivo Matanzas. Fue esa obstinación la que salvó al Palmar de Junco de su venta y parcelación en más de una ocasión.

De esa forma ganaron tiempo, y justo cuando el 7 de enero de 1959 Fidel llegó a la ciudad en la Caravana de La Libertad, el pueblo yumurino puso a un lado otros muchos problemas y solicitó ayuda para rescatar del abandono y el peligro de parcelación al mítico terreno de pelota.

El líder de la Revolución respondió a la demanda de los yumurinos y, tras intensas labores de restauración, el Palmar de Junco fue reinaugurado el 6 de febrero de 1960 con un encuentro entre los equipos del Almendares y el Cienfuegos, de la desaparecida Liga Cubana de Béisbol Profesional.

¿Patrimonio de la Humanidad?

Investigadores, historiadores y especialistas en diversas áreas evalúan la posibilidad de proponerlo para que pueda integrar la lista indicativa del patrimonio mundial de Cuba y aspirar a ser declarado Patrimonio de la Humanidad.

Según expertos, dispone de los atributos para optar por ese privilegiado título que confiere la Unesco a bienes específicos de relevancia excepcional.

Elena González, directora de la instalación donde cobra vida un proyecto de desarrollo local desde 2016, se muestra entusiasmada con la posibilidad de que algún día se haga firme la excelsa categoría para esa verdadera joya del patrimonio deportivo y cultural de la nación.

Enclavado en el barrio matancero de Pueblo Nuevo, es quizá el lugar ideal para establecer el templo de los inmortales del deporte de las bolas y los strikes en Cuba, un proyecto aún por consumar.

Justo cuando hay señal de alarma por nuestro béisbol, resulta saludable conmemorar aquel pleito de 1874, una de las primeras demostraciones públicas de esa disciplina en la Isla, con influencia terminante en la vida de los cubanos a lo largo de casi siglo y medio.

Y nada más esperanzador que visitar el estadio Palmar de Junco, un monumento vivo del béisbol antillano.

Es curioso verlo ahí, tal y como debió ser hace 145 años, algo devastado por la edad, pero vivito y coleando después de sobreponerse a no pocos contratiempos. La gloria eres tú, esa obra emblemática de José Antonio Méndez, le viene como anillo al dedo. (Por Ventura de Jesús/Granma)

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