El tren de Hershey contra el tiempo

El tren de Hershey contra el tiempo
El tren comunica al poblado de Hershey con el barrio de Casablanca en La Habana y con la ciudad de Matanzas. Foto: Archivo de Granma

Todavía funciona, pero la suerte del tren de Hershey parece estar echada. En los últimos años y cada vez con mayor frecuencia, al único tren eléctrico de Cuba se le hace muy difícil cubrir toda su ruta tradicional. Al menos, en el tramo final. 

De un tiempo a esta fecha su servicio ha estado marcado por la inestabilidad.

El 1ro. de mayo de 2017, en horas del mediodía y con unos cien pasajeros a bordo, partió de la ciudad de Matanzas con destino a Casablanca, en La Habana. Fue la última vez que los matanceros vieron el legendario convoy.

Desde ese día y por distintos motivos no ha entrado más, dice mientras señala en el libro de anotaciones Diosdado Macías, el operador de la hoy desolada y maltrecha estación de la barriada de Versalles, donde el añejo tren rinde viaje desde hace aproximadamente un siglo.

«Nunca más ha hecho el recorrido completo. Tengo entendido que ahora mismo llega solo hasta Minas Margot, próximo a Corral Nuevo, dicen que por problemas con el tendido aéreo de alto voltaje que alimenta al tren», sostiene Macías.

Con preocupación, Lay Leiva, también trabajadora de la estación yumurina, se refiere al mal estado de dicha instalación y a un cierto desamparo por parte de la administración de la Empresa.

Si continúa ese rumbo, podría no salvarse al tren de Hershey, opina visiblemente desilusionado por la sola idea Diosdado Macías luego de reseñar cómo crece el interés de excursionistas foráneos por subir al memorable tren. «Y no lo hacían por la necesidad de viajar, sino como un simple paseo, por el placer de vivir la aventura».

Experiencia única

En tiempos de la Universidad, allá por los años 80, no pocos estudiantes albergados en la capital utilizaban el tren de Hershey para viajar a Matanzas los fines de semana.

A pesar de la bonanza del transporte en aquellos tiempos, algunos preferían trasladarse en el pintoresco ferrocarril. Se gastaban bromas y narraban todo tipo de episodios sobre sus tribulaciones en aquellas travesías, en particular sobre la demora y el traqueteo de los coches.

Al cabo de casi cuatro décadas, el ingeniero yumurino Romilio Gutiérrez rememora que, aunque por lo general era un viaje algo fatigoso, los transeúntes disfrutaban de una vista espectacular del Valle de Yumurí y de otros encantos naturales.

A veces varaba en el camino por algún fallo eléctrico o disminuía la velocidad a apenas 15 o 20 kilómetros por hora en no pocos tramos, pero aquellos imprevistos facilitaban a su vez apreciar la vida apacible de los campesinos que residen cerca de la vía, recuerda.

«El tren de Hershey siempre fue una buena opción para quienes querían llegar a su destino y no estaban apurados», comenta con nostalgia.

Inquietud permanente

Los más beneficiados, subraya Isabel Amarilis Tápanes, vecina de la localidad de Mena, son aquellos que viven en poblados como San Juan, Dos Bocas, San Mateo, Río Blanco, San Adrián, Concuní, y otros muchos caseríos y poblados en toda esta región, lejos de la Vía Blanca y de la Carretera Central.

«Para esas pequeñas comunidades y campesinos que viven monte adentro es el medio de transporte más importante, quizá la única vía de acceso para conectarse con La Habana y Matanzas. «Yo vivo aquí desde 1972 y mis hijas utilizaron ese tren para ir a la escuela.

«Los problemas con el tren son una inquietud permanente y se plantean en cada reunión de rendición de cuenta. Esperamos que tengan solución sus achaques».

Yo creo que además de los problemas que resuelve es toda una tradición, dijo por su parte el jubilado Jesús Tápanes Martínez, también vecino del poblado y quien fuera jefe del sector policial en la zona por casi tres décadas.

Soy nacido y criado aquí y sé que el tren significa mucho para la gente de toda esta región, recalcó.

Qué hacer para prolongar la vida del tren de Hershey

Alfredo Hernández Ruiz, director adjunto de la Empresa Ferrocarriles de Occidente, en la provincia de Mayabeque, considera que en estos momentos no existen los recursos suficientes para rehabilitar de forma total el vetusto tren de Hershey.

De tal modo que actualmente el servicio se limita a más o menos un 50 % del recorrido tradicional.

El desafío mayor, explica, está dado por el deterioro del sistema eléctrico y la carencia del cable que conforma el tendido aéreo, desde donde el tren toma la energía para circular, un material que no se produce en el país. 

Precisó que la situación empeoró con el paso del huracán Irma, el cual derribó postes y golpeó la infraestructura que sostiene esa modalidad ferroviaria, agravada además por acciones vandálicas de ciertas personas, quienes han sustraído postes y los mencionados cables en ciertos tramos de la vía.

Como evidencia de que existe voluntad por salvar el tren eléctrico, Ferrocarriles de Mayabeque pretende restablecer en los primeros meses de este año el tramo entre el poblado de Hershey, punto intermedio, y la estación de Playas del Este.

En un segundo momento, aseguró Hernández Ruiz, procurarán completar el trayecto que separa a Minas Margot de la ciudad de Matanzas. Dijo que cuentan con las fuerzas para encarar las adversidades, y todo sería más fácil si dispusieran de los recursos. Quedaría pendiente el tramo hasta Casablanca.

Una alentadora noticia, pero insuficiente para prolongar la vida de un proyecto centenario y único en el país, orgullo nacional, que yace moribundo por el peso del tiempo y otros males.

El tren de Hershey

- A diferencia de los ferrocarriles tradicionales, este funciona con energía eléctrica.

- Lleva el nombre del famoso chocolatero estadounidense Milton S. Hershey, quien lo mandó a

construir en la segunda década del siglo xx y tiene como punto intermedio al pueblito de Hershey, donde el empresario norteamericano construyó un ingenio azucarero.

- El tren eléctrico comunica la comunidad de Hershey con el barrio de Casablanca en La Habana y con la ciudad de Matanzas.

- Los vagones que usa el tren actualmente datan de 1944 y fueron donados por la ciudad de Barcelona a Cuba.

- Hershey se encuentra a escasa distancia de Santa Cruz del Norte y a unos 50 kilómetros de La Habana por la vía férrea.

- Este tren de Hershey es una auténtica reliquia, casi un museo andante.  

En contexto

  • Doscientos cuarenta coches fueron conveniados como parte del Programa de Recuperación y Desarrollo de los Ferrocarriles en el país.
  • La ejecución de este proyecto comenzó con las reuniones de trabajo de la comisión intergubernamental Cuba-China, la que dio lugar a la firma del contrato con la compañía cmc. El constructor de los coches es uno de los más prestigiosos del mundo, «por lo que constituye una garantía para el desarrollo ferroviario del país», de acuerdo con el ministro del Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila.
  • El servicio de transportación férrea de pasajeros dispone ya de locomotoras de alto porte y coches de primera (con aire acondicionado, circuito interno de televisión, y asientos reclinables y giratorios) y segunda clase (con ventiladores, ventanillas y asientos reclinables y giratorios). Además, cuenta con un vagón-cafetería y adecuadas condiciones en los baños.
  • El programa de desarrollo y recuperación del ferrocarril en Cuba incluye, además, un amplio proceso de modernización del sistema de comunicaciones, la reparación de las estaciones, la rehabilitación de la red de talleres y la recuperación de las vías férreas.
  • El país, que no recibía coches de primera mano desde el año 1975, ejecuta un ambicioso programa para la recuperación del transporte ferroviario.
  • Al cierre de 2018, como parte del programa, también llegaron al país procedentes de Rusia 35 silos para cemento, del total de cien previstos, con una capacidad de volumen de 52 metros cúbicos; y desembarcaron en puerto cubano 53 planchas comerciales, con una capacidad de carga de 63 toneladas.

(Por Ventura de Jesús/Granma)

Fuente: Unión de Ferrocarriles de Cuba

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