Caminar y correr, medicamentos alternativos

Por costumbre el cubano es caminante, aunque las nuevas generaciones prefieren emplear los medios de transporte por su rapidez y comodidad, además de constituir fórmula para enfrentar la agitada vida.

Pero, reitero, a los nacidos en esta isla antillana les gusta caminar, lo cual constituye una buena receta para preservar su estado físico, salud, y esa "juventud" que no deseamos abandonar.

Entre los beneficios que aporta el correr se hallan, según explican especialistas en la materia, el control del colesterol, la diabetes y la hipertensión arterial, además de perder peso y no masa corporal, así como prevenir la osteoporosis, fortaleciendo los huesos. También ayudan a tonificar y fortalecer los músculos, y el corazón, además de que mejora el riego sanguíneo.  

Quizás la obligada práctica de la especialidad atlética de la “pista” sea uno de los pocos convenientes que deje la Covid-19, para evitar transportes congestionados, sin obviar el sentido de unidad, conservación y solidaridad que hoy muestran miles de paisanos por el bien de decenas de miles de hermanos en los diversos territorios.

Estoy entre quienes a diario ejercitan esa especialidad del atletismo, y lo hago a gusto, siempre con el cuidado de transitar por lugares sanos, en cumplimiento de las indicaciones higiénico-sanitarias bien conocidas.

Por ejemplo, cuando converso con atletas y técnicos de diversos deportes de inicio citan la marcha por lugares bien escogidos como una de las fórmulas para, en parte, mantener las formas físicas, ya sea en la sala de sus hogares, pasillos o en la manzana donde residen, luego complementan con otros ejercicios, implementos o equipos deportivos.

Caminar, marchar y correr es bueno. Lástima que la presencia del coronavirus evite su ejercitación cotidiana por obvias razones, y que sea prácticamente impuesto su hacer, cuando en tiempos normales debe constituir un medicamento efectivo para la salud.

El tiempo pasará, el mal que ahora nos enferma y arrebata seres humanos desaparecerá, y ojalá quede en el deseo y voluntad de todos el caminar y correr como una razón más de vida.

Y que no sean pocos, sino muchos quienes lo hagan no como consumo energético para ‘bajar unas libritas’, sino como pócima alternativa para vivir más, con mejor calidad física y mental.            

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