Cliente ¿yo? Sí, clienta y bien…

Cliente ¿yo? Sí, clienta y bien…

Tras una larga espera aguardamos nuestro turno. Pretendemos un juego de vasos, y preferimos uno en particular. Quedan ocho juegos en el estante y estamos seguras de irnos complacidas, somos las terceras en la cola. Y cuál fue la sorpresa cuando un cliente adquiere siete pomos de champú de un CUC y ocho juegos de vasos idénticos, los que queríamos por supuesto, porque son los más vistosos.

Protestamos con la mirada, y cuando eso no es suficiente saltan nuestras lenguas y profieren: Ojalá que lo coja la policía. La tendera, que en la transacción salió bastante beneficiada con una generosa propina y un intercambio de CUC a CUP que no entendimos, cambió su rostro y sus palabras fueron: “No se lo van a quitar porque él tiene el comprobante”.Y hasta ahí la amabilidad para con nosotras.Y hasta ahí la posibilidad de llevarnos la satisfacción de ser clientas de La princesa de Medio.

La prostitución del término es una constante en estos tiempos. Pocos, muy pocos entienden que trabajan para un público que paga sus salarios y de ser bien atendido, hasta pudieran dejarles una propina. Ojo: bien atendido no es sinónimo de lucro, ni de participación indirecta en reventas. Da pena que las quejas siempre versan sobre lo mismo, y no es una apreciación de esta redactora, es una constante cuando entrevistamos a ciudadanos.

Partamos del concepto cliente: es la persona que paga por recibir un servicio. O sea, es la parte indispensable de un negocio, es el ente que genera con sus necesidades las ganancias y el sustento de los trabajadores del mismo. Entonces no entiendo cuándo un servicio, que se paga, se convierte en un favor.

Lo peor: el cubano ya hasta se cree “los favores”. De ahí que pocas veces reclame o denuncie. Aunque mucho se habla de derechos del consumidor, se crean herramientas y canales, el fenómeno crece.

No constituye un secreto que el mercado toca duro al gremio asalariado, sin embargo, la dicotomía es que siempre debemos acudir a él. Adquirir un juguete, productos de aseo, o sencillamente un pomo de aceite, constituyen acciones que conllevan un engranaje familiar en pos de “terminar el mes”. Sin dinero y agraviada, el escenario se torna gris.

Y lo vemos a menudo, lo sufrimos a diario y siempre salto, no me quedo callada a pesar de augurarme un infarto o un estrés mortífero. Es el chofer del rutero que cobra tres pesos y repleta la guagua, es el tendero que con total parsimonia te persigue y te interroga como un ladrón cuando te ve entrar en un local supuestamente cerrado a las 10 de la mañana. Ah, sin señal, solo una puerta semi abierta, quizás por si pasa algún jefe.

Me duele, me duele a rabiar. Pasar de clienta a necesitada me duele. Cómo es posible que un buen trato se convierta en una loa cuando debiera ser una constante. Por qué creo meritorio destacar la labor de la vendedora de La Reina que me orientó y explicó cada uno de sus tintes de pelo, y eran 15 en total. La respuesta es sencilla: porque casi que es única en este mar de indolencia.

Y los factores son muchos. La economía, los “no hay” que suceden a la especulación y le dan carta abierta a los revendedores que dejan generosas propinas y entonces los 5 centavos del trabajador no son suficientes.

No me parece justo tener que acudir a un sector cuentapopista para ser bien tratado. No entiendo que la vendedora de frente al Pre me regale una sonrisa y me muestre su mercancía cuando la del Coppelia olvida mi pedido completo y me vende unas bolas de helado que se pierden en el plato. Quizás fue el calor del local, totalmente cerrado y sin climatización.

Soy de las que anda con una sonrisa en el rostro. Respondo cualquier pregunta sin inmutarme. Cedo el paso a un anciano y hasta regalo mi asiento en la guagua. Pero no permito el maltrato, no voy a regalar jamás mi rol de clienta, mi cuota de poder para exigir aunque me cueste algo más que un juego de vasos…

2 comentarios sobre “Cliente ¿yo? Sí, clienta y bien…

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    el 4 marzo, 2020 a las 10:04 am
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    Quién tiene que enfrentar estas conductas delictivas? Excelente trabajo para denunciar estas problemáticas que están a al vista de todos y nadie quiere buscarse problemas

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    el 1 marzo, 2020 a las 7:41 am
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    Excelente trabajo que en lo personal me provoca satisfacción , ese es el
    Periodismo que debe existir . Los directivos de las empresas podrían usarlo para corregir los errores de sus subordinados .
    Se ha generalizado la propina en las tiendas , eso es ta muy mal pues la propina se da por un servicio de excelencia en el agrado personal y satisfacción del cliente . Los trabajadores de un mercado tienen dentro de sus obligaciones ( contenido de trabajo ) ofertar y vender las mercancías con calidad , amabilidad y respeto . En ningún otro país se permite la propina en una tienda . Si en Estados Unidos , lugar que algunos siempre buscan de referencia un dependiente de una tienda o mercado acepta una propina pierde el empleo . Eliminar la aceptación de la propina en las tiendas sería una de las buenas cosas que pudieran hacerse . La felicito por su trabajo . Sigamos de clientes y denunciemos a los delincuentes

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