Comenzó la pasión

Efecto: no hay…

En tiempos de pandemia los cubanos hemos visto nuestros amores pausados momentáneamente. Todas las actividades que se celebraban fuera de casa se afectaron, y protagonizar grandes bailes o disfrutar de actividades físicas que arrastran multitudes constituye una realidad aún lejana. Mas los cubanos que ante las “piedras” de la vida nos agigantamos, encontramos una nueva pasión, un nuevo deporte nacional, uno del que pueden participar todas las personas sin distinción de edad, credo o estudios, en un terreno tan difícil como las colas.

Quizás por cotidiano algunos no lo consideren así, pero las mismas han demostrado que más que un acto de comprar o vender, se convirtieron en un espacio para la estrategia, el uso de las nuevas tecnologías y la inventiva,  en un momento crucial en que se unen como nunca los miembros de la familia y los vecinos.

Por algunas experiencias escuchadas uno de los aspectos más importantes resulta la cantidad de personas del hogar que se destinen para este fin. Es imprescindible que quienes pertenecen al grupo de riesgo eviten asistir, su función es dirigir el proceso: unos a la adquisición del pollo y las viandas, otros al aseo, y uno de recorrido por los centros donde se expendan otros productos de alimentación y limpieza para garantizar un puesto “en caso de que saquen algo de último momento poder clasificar”.

Ahora el desarrollo tecnológico. Contar con al menos un respaldo monetario en el celular (y de megas para los datos móviles) para enviar mensajes, utilizar las redes sociales o simplemente “dar un timbre”.

-Nosotros tenemos un código. En caso de estar escasos de saldo si dejamos una llamada perdida significa que necesito que venga para mi cola, si dejo dos llamadas es que le escribí al WhatsApp comunicando la nueva estrategia a seguir porque se acabaron los productos que venía a comprar o que disminuyeron el monto de artículos per cápita y como somos muchos no alcanzará con la adquisición de un solo miembro.

Sin embargo, a pesar de constituir un ejercicio de competencia los participantes auxilian a los miembros de equipos contrarios: los vecinos. Cotidiano es encontrarse con un jugador  vociferando que “viene con cinco”.

-Porque en el barrio siempre existe algún despistado que pocas veces conoce sobre el abastecimiento de la tienda. Enviamos el aviso y siempre anunciamos un número mayor de los que realmente son.

 Lunes. Son las nueve de la mañana en el centro comercial donde se anunció el arribo de productos de primera necesidad y cada jugador se encuentra en su posición. Algunos intentan “robar señas” de los rivales.

El orden de la alineación cambió, papá se encuentra de cuarto bate sustituyendo a mamá que hoy intentará clasificar en la cola del vendedor de carne. Los “nuevos árbitros” informan las reglas: solo se podrá ingresar a dicho establecimiento en una ocasión y se repartirán tiques.

Así, bajo el ardiente sol de la Isla cuando el reloj marca las 9:01 am, se organizó la cola y comenzó la pasión.

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