Comercio electrónico: De lo humano a lo divino

El comercio electrónico, con sus pros y sus contras, parece que ha llegado para quedarse. La actual situación epidemiológica que vive el país debido a la expansión de la COVID-19, sin dudas, ha venido a darle un empujón no solo a las instituciones encargadas de hacerlo más viable para la población, sino al propio pueblo que antes del coronavirus no lo veía como una opción tan cercana.

Cierto es que todavía hay que pulir demasiados aspectos de ambos lados. Lo primero que sea accesible para la mayoría de las personas, pues aún resulta ínfima la parte de los cubanos que disponen de una tarjeta magnética, la aplicación Transfermóvil (muy útil en los tiempos que corren) y el acceso a Internet.

También resulta imprescindible cambiar mentalidades y estructuras para que se asuma como lo que debiera ser, una opción que facilita la adquisición de productos desde la comodidad del hogar o la oficina y que tiene como ventajas el ahorro de tiempo, de transporte y, lo mejor, que deviene un antídoto infalible contra las colas y las aglomeraciones de personas.

Lo otro, y fundamental, sobre todo para elevar la confianza en este sistema, es que las entidades, como ya lo han intentado hacer, continúen el perfeccionamiento de esta red y fortalezcan los mecanismos de gestión en pos de ganar inmediatez en las entregas, abundancia y variedad en los surtidos, la garantía de que cada pedido llegue completo y se corresponda con lo solicitado, en tiempo y con la calidad exigida.

Mención aparte merece el aseguramiento de una plataforma digital más rápida y eficiente para sustentar las compras online. También de mecanismos más efectivos para dar respuesta a la población ante las quejas que surgen.  

De todas estas brechas que aún tiene el comercio electrónico institucional, se aprovecha un comercio virtual independiente, por llamarlo de alguna forma, que, si bien no surge a raíz de la situación epidemiológica, sí se ha fortalecido durante esta contingencia y consolidado en redes sociales como Facebook y Wathsap.

Y que conste que no me refiero al comercio también por llamarlo de alguna forma “minorista”, ese que anuncia la venta de un par de zapatos porque se le quedaron a su hijo y necesita venderlos para mediante ese mismo grupo comprar otro par. Ni siquiera menciono a los que tienen licencia de trabajadores no estatales y encuentran en esta vía un espacio para promocionar sus productos y llevarlos a domicilio.

Me refiero, por supuesto, a aquellos que con total descaro, y aprovechándose de las necesidades de la población y del desabastecimiento, proponen a la vista de todos productos industriales como detergentes, jabones, productos alimenticios que se expenden únicamente en las tiendas, culeros desechables, toallitas húmedas, materiales para la construcción e, incluso, medicamentos, a precios exorbitantes que duplican o triplican el monto en el que son vendidos en la red comercial.    

Son los revendedores digitales que entran a estos grupos de compra-venta, a los que no les importa ya exponerse, eso sí, eficientes son, pues en pocas horas la mercancía está en la puerta de su casa, fresquecita.

Y lo que me llama poderosamente la atención es que nadie se pregunta, ni se cuestiona de dónde sacan los productos que casualmente son los mismos que escasean y que a todas luces se sabe de dónde provienen.

¿Resulta tan difícil apresar a quienes públicamente, y con constancia y evidencia cometen delitos de especulación y acaparamiento? Y más grave aún, investigar a quienes suministran o se hacen los de la “vista gorda” para que esos productos de primera necesidad, se desvíen y no lleguen al pueblo, al menos no al precio que debiera.

El comercio electrónico llegó para quedarse y ello implica organización y responsabilidad para con la población. Implica también deshacerse de cada una de las trabas que alimentan al mercado negro, ilegal. Despojarse de las malas prácticas ha de ser la regla.

Creo que mientras más alternativas tengamos para satisfacer sus necesidades básicas, no importan del sector que provengan, estatal o no estatal, serán bienvenidas, pero siempre con honestidad y legalidad.

Un comentario sobre “Comercio electrónico: De lo humano a lo divino

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    el 12 junio, 2020 a las 9:31 am
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    Estimada periodista, necesitamos en mi modesta opinión gente empoderada con la opción de decir NO cuando se les indique u oriente como ud prefiera hacer cosas para lo que no cuente con las condiciones, aterrizo la idea, el comercio electrónico es un hecho , la 1ra vez que lo conocí fue en 1989 en Guinea Bissau, una empresa danesa comercializaba online productos a través de un catálogo y era preferentemente para Embajadas u otros entidades que requerían no estar mucho en la calle, fijate que de eso hace 31 aós, casi nada verdad, bueno aqui llegó palidamente una pila de años después por varias causas entre ellas desinteres de todos por tan cómodo sistema, ahora se indica hacerlo ante la nueva situación y es evidente , notorio y público que no existían las condiciones para ello, y nadie empoderado para ello dijo que estas condiciones no existían ni en infraestructura ni en recursos humanos, moraleja ahora hay un sentimiento de frustración, desanimo y falta de confianza en la dirección del país que no es buena en tiempo de coronavirus, mira mi experiencia, los pagos electrónicos son un desastre, la UNE no pasa al banco las facturas de los gastos de la gente, hace 3 meses que no puedo pagar mi cuenta por esa via, la plataforma MI ENVIO ya sabes lo que paso despues de miles de quejas e insatisfacciones de la población y así un rosario de problemas que el pais tendrá que analizar con detenimiento y aplicar la medidas , cuidar el puesto diciendo si a todo no es la línea, no puede ser, a quien sea hay que alertarlo , como sabes no se producen alimentos suficientes , en un país soleado, con buenas tierras y con antecedentes de que si se puede producir, el mensaje de que la iniciativa privada es un mal necesario es un error garrafal, lo que lleva es control, en todo el mundo los TCP tratan de evadir impuestos sobre todo quienes mas ganan y en ningun lugar se bota el sofa, se controla que es lo que se necesita, ese peculiar enfoque de que la gente no debe tener dinero es erróneo, quien con su iniciativa y dentro de la legalidad pueda tener acceso a mejor calidad de vida que la tenga, como vez tenemos una carga sobre nuestros hombros pesos que debemos descargar en bien de la nación, el bloqueo es injusto e inaudito y aqui hay vocación de independencia y nadie ODIA MAS QUE CUANDO SE PISOTEA LO QUE SE VENERA, esa es la cuestión, uds deben tener la claridad necesaria para ayudar a que esto de visualice mejor entre la población , debemos trabajar junto a ver si superamos fardos pasados y pesados que nos lastran la vida, saludos

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