Covid-19: Cuba, caudal de bienestar, con todos y por todos

Tomado de Prensa Latina

Otros cinco casos este jueves pueden servir para que alguien piense que no rebasamos la enfermedad, pero considere a este, un país de más de 11 millones de habitantes, pobre, maniatado por un férreo bloqueo económico, y que a su vez presta colaboración para salvar a otras miles de vidas humanas en el mundo, con un personal médico presto a entregarlo todo por el bien común.

Entonces tendremos la verdadera dimensión de cuanto se hace, porque debe agregarse la entrega en energías, inteligencia y tiempo, además de recursos materiales, de una buena cantidad de trabajadores de otras dependencias, y de quienes tienen la honrosa misión de dirigir.

Veremos también qué grandiosa tarea se cumple para que nuestro país, La Llave del Golfo, posea tan baja tasa de positivos y hospitalizados en la actualidad, en particular en La Habana, de más de tres millones de habitantes y personas flotantes.

Comparen a nuestra Isla con otros países muy poderosos económica y tecnológicamente. Cuba es, no lo duden, una poderosa razón para decir que cuando el Estado vela por la seguridad y vida de sus ciudadanos se logra cuanto acontece a lo largo y ancho de la nación.

No pocos recursos se invierten, con el concurso de todos los cubanos, que los aportan con su labor cotidiana, para que no les falte nada a los enfermos. Nada es perfecto, pero tenemos muchas razones para sentirnos orgullosos, sobre todo cuando vemos cómo el país no dudó en situar a sus instituciones armadas en favor del pueblo, velando porque se proteja, el orden y control, para evitar mayores contagios.

Este, no lo duden, es un país de pueblo y para el pueblo. Cuando el Doctor Francisco Durán García, eminente epidemiólogo cubano, informa en sus ya habituales conferencias de prensa, por dónde vamos, sin dejar de indicar qué hacer para preservar cada vida humana, es sin dudas una opción que pocos países tienen con tal constancia y exactitud.

Poco a pocos saldremos del mal momento, y para lograrlo totalmente se requiere mucha disciplina social, el cuidado de unos y otros, a partir de cada persona. Cuiden a sus niños, de cualquier edad, como las raíces de los árboles, para que en el mañana sean adolescentes, jóvenes y adultos sanos y fuertes, independientemente de otras dificultades físicas que posean.

Cuiden a cada ente familiar, el bien es para todos, y todos deben preservar su salud, con las medidas higiénico-sanitaria previstas. Y recuerden: no escuchar consejo quiebra llegar a viejo, indica un acertado refrán popular.

Hagamos porque en cada rostro se refleje la alegría y felicidad y se borren de ellos lágrimas y desconsuelo. Entre todos podemos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *