Cuarentena Reparto Armando Mestre: El tiempo necesario para salvar vidas

Una zona del Reparto “Armando Mestre” permanece desde hace 12 días en cuarentena restrictiva según estableció el Consejo de Defensa Provincial.

El pasado 10 de abril, la provincia de Matanzas abría su primera cuarentena restrictiva en la circunscripción 77 del Reparto Armando Mestre, una experiencia donde alrededor de tres mil habitantes permanecen desde hace 12 días en aislamiento total, luego de la detección de los primeros casos positivos de la zona y el riesgo que ello representaba para la salud de esa comunidad.

Hoy el reparto mantiene las condiciones de aislamiento, para lo cual las principales autoridades de la provincia han dispuesto cuantiosos recursos y ofrecido atención diferenciada a poblaciones vulnerables, con el claro propósito lograr estabilidad en este proceso, que se extenderá al menos unos durante dos periodos de incubación posteriores al último caso confirmado.

El área en cuarentena abarca 11 edificios y 2 dúplex entre los que se han confirmado hasta la fecha 7 casos positivos.

El presente reportaje muestra la realidad que se vive al interior de esos 13 edificios, la visión de su gente y la importancia de la disciplina ciudadana ante el Covid-19.

La disciplina de la población del área ha sido reconocida por varias autoridades.

Aislados para cuidar la salud de todos

Desde la detección de los primeros casos las autoridades de salud del territorio desarrollaron varias estrategias dentro de las medidas previstas para el período de cuarentena restrictiva, decretado con el propósito de contener posibles contagios en esa población a partir de las características de la zona y la densidad poblacional.

Parte del personal médico que labora en la zona de cuarentena del Reparto Armando Mestre.

“Los primeros casos fueron ingresados de inmediato hacia el Hospital Militar “Mario Muñoz Monroy” y sus contactos trasladado hacia centros de aislamiento. Se realizaron PCR en tiempo real a todos los vecinos de los edificios de riesgo, 113 en total, y solo se reportó un nuevo caso, con lo que alcanzamos la cifra de siete pacientes confirmados hasta el momento”, aseguró Gilberto Antonio Pellicer Ballestero, director del área de salud de Milanés quien se encuentra a cargo de la posta médica ubicada en la zona de cuarentena.

Lea aquí otros datos de interés sobre la situación epidemiológica del Reparto Armando Mestre:

Por otra parte, el doctor Amancio Martínez Morejón, vicedirector del Centro Provincial de Higiene y Epidemiología, destacó que entre los casos positivos se mantiene una anciana, de 93 años, estable hasta el momento, que permanecía asintomática al momento de la realización del PCR. Asimismo añadió, que en la zona aislada, se encuentran nueve especialistas en medicina y enfermería para atender todas las necesidades de esa población.

“Insistimos en las pesquisas que hoy son nuestra mejor fuente para detectar oportunamente los casos. En el Reparto Armando Mestre se ha manejado de manera efectiva, sin embargo, aunque no se reporten nuevos contagiados, resulta imprescindible continuar pesquisando con el mismo rigor”, aseguró Fernando Acebo Figueroa, titular de Higiene y Epidemiología en Matanzas.

Bárbara

Entre el ajetreo por salir temprano, Bárbara Bacallao Álvarez, no reparó en detalles, salió temprano, como de costumbre. Desde que su hija y sus dos nietas se mudaran al apartamento del reparto Armando Mestre, ella se encargada de llevar casi a diario la leche de la bodega a sus dos nietas, y aunque la preocupación en las últimas semanas se intensificaba para todos, mientras repetía con normalidad su rutina, no podía imaginar que aquel viernes de abril sería diferente.

Barbará Bacallao Álvarez, vecina del área en cuarentena.

Unos días antes, varios casos positivos fueron detectados en la zona, alejados de allí, sin embargo, otros seis, muy cerca del edificio 33008, donde vivía su hija Damaris, habían activado la alarma entre vecinos y autoridades. El jueves ya se hablaba de nuevas medidas y la probable cuarentena, aunque nada se había confirmado aún. Pero el viernes a las 7 de la mañana, amaneció para los vecinos de la zona, con la certeza de que permanecerían aislados por varios días.

Bárbara ya estaba allí, por lo que la cuarentena también se convirtió para ella en una realidad. Tal vez la medida no fue lo que más difícil, a pesar de que las condiciones de aislamiento la desestabilizan por momentos, sino el ingreso de su nieta más pequeña, luego de un dolor de garganta durante los primeros días, que como es lógico, levantó sospechas de un posible contagio, y horas más tarde su hija y las dos niñas fueron trasladadas como sospechosas a un centro de aislamiento.

“Ahora mismo yo estoy sola, porque ellas están ingresadas. La niña más chiquita empezó con dolor de garganta y enseguida la remitieron. La verdad es que aquí han trabajado mucho para que no aumenten los casos, y así estamos, esperando los resultados”, me comentó la primera vez que conversamos vía redes sociales.

Su hija Damaris y las dos niñas fueron hospitalizadas bajo sospecha en este período de cuarentena.

Varios días después las tres regresaron sin problemas a casa, dónde ahora la familia organiza los días en función de vencer el tedio y contribuir con las medidas orientadas.

“Los días aquí son de mucho comer y mucho dormir. Por suerte hasta ahora no nos ha faltado nada. Diariamente nos traen los mandados, nos han dado módulos de aseo, de comida y cualquier situación puntual que nosotros tengamos ellos se ocupan al momento. Lo único que tenemos que hacer mantenernos en la casa.

“Es difícil porque estar metido el día entero aquí, no te voy a negar que estresa un poco, pero la comunicación nunca ha faltado. Aquí una de las niñas se comunica con la amiguita de balcón a balcón, el del segundo piso se conecta por Bluetooth o Zapya y se ponen así a hablar, a reírse, a pasar el tiempo.

En estos días, me cuenta, desinfectar la escalera y mantener la casa limpia es la prioridad, y al igual que todos los hogares cubanos, a las 11 en punto no falta la conferencia de prensa para mantenerse informadas. Después vienen las teles clases de la Emily, la más pequeña, a la que también enseña a poner botones en estos tiempos de coronavirus y transcurren así las horas entre el intenso calor y la incertidumbre que provoca la pandemia.

Emily, una de sus nietas aprende a poner botones y lee durante la cuarentena.

“Dice que en la escuela le están enseñando corte y costura, y está motivada. Por lo menos así que aprovecho para enseñarle un poco, esas cosas a la juventud de hoy no les interesa mucho. Después ella misma intenta hacerle ropita a las muñecas y en eso se entretiene bastante”, comenta Bárbara.

Regresar a la normalidad es lo que todos desean, por lo que ellas ponen su parte cumpliendo con todas las orientaciones, aunque ello signifique limitarse a las paredes del cuarto piso y buscar nuevas formas de comunicación entre vecinos como el aplauso de las 9 para homenajear a los médicos, o conformarse con halar por teléfono con su esposo al otro lado del reparto.

“Lo importante es que estemos bien, que todos estemos bien cuando la pandemia termine”

Calma y disciplina, las claves del éxito

Los resultados que hasta ahora se aprecian en el reparto Armando Mestre, solo han sido posibles gracias a la conjunción de los diferentes factores y la disposición de medios y recursos de protección para las familias, la garantía de abastecimiento de alimentos, unido a la disciplina y la responsabilidad ciudadanas.

El vicepresidente del Consejo de Defensa Provincial, Mario Sabines Lorenzo, explicó a la prensa que desde días previos a la restricción, se implementaron medidas de saneamiento e higienización dirigidas por la dirección de salud, quienes también elaboraron un levantamiento acerca de las características y condiciones del área.

La decisión de acercar a la frontera de esa área los recursos indispensables para que las familias permanezcan aisladas en materia de alimentación, comunicaciones, medicamentos y energía, han asegurado hasta el momento buenos resultados, lo cual favorece la posibilidad que el período concluya de no reportarse nuevos casos.

Por su parte varios organismos pertenecientes a las fuerzas del orden interior, contribuyen también a garantizar la estabilidad y cumplimiento de todas las orientaciones. 

El teniente coronel René Fraga Castillo, al frente del puesto de mando ubicado en esta zona, evaluó de eficiente esta primera semana de aislamiento, y destacó además la disciplina del pueblo:

“Tenemos que decir que los vecinos de la zona han acatado con mucha responsabilidad las regulaciones para garantizar el aislamiento. También ha influido mucho el apoyo de las autoridades del área, el gobierno provincial y los factores implicados. Nuestro puesto de mando se ha mantenido también con la disposición requerida y aplicando, por supuesto, todas las normas de seguridad”, destacó.

Los medios de protección para todos los ciudadanos, las soluciones de desinfección a base de cloro y alcohol, así como las batas y nasobucos para quienes se encargan de la distribución de los recursos, se han garantizado también al cien por ciento.

También han recibido un módulo de aseo.

La recogida de desechos sólidos, comprendida entre las 10 de la mañana y la  y una de la tarde también ha contado con una cooperación eficiente de todos los vecinos en función de que respetar las distancias.

Para los próximos días las indicaciones apuntan a mantener las medidas de aislamiento, según destacó la delegada de la zona, Migdalia Rodríguez Aranega.

Migdalia

Migadalia Rodríguez Aranega, delegada de la circunscripción en cuarentena.

Cuando le dijeron que tenía que irse para un centro de aislamiento, Migdalia no hizo muchas referencias al tema entre los vecinos. Sabía que se había expuesto demasiado, tenía varios síntomas y ante la duda era claro que no podía seguir allí. De la posta médica del reparto donde vive desde los 7 años, fue para su casa y preparó las cosas mientras esperaba ser trasladada al Hospital Militar. Un rato después llegó la ambulancia, que en estos días de cuarentena, adquiere una dimensión mayor para todos los del Armando Mestre: el peligro, la incertidumbre de no saber, el miedo del que no escapa nadie.

Quizás ese impulso típico de querer saber, la certeza de una epidemia “picando cerca”, llevó hasta los balcones a varios vecinos curiosos, sorprendidos por verla partir. Fue en ese momento cuando sucedió lo que Migdalia describe como “una de las cosas más lindas de su vida”, y sin dudas de lo más valiosos que ha dejado el coronavirus allí donde todo resulta tan incierto.

La despidieron con aplausos, que no cesaron en todo el trayecto desde su edificio hasta la salida. No podía ser menor el agradecimiento a la delegada incansable, la mujer que desde hacía una semana apenas dormía gestionando alimentos, recursos, ordenándolo todo. La misma que escuchaba sus quejas con paciencia, atendía llamadas, y resolvía siempre con eficacia cada una de sus necesidades.

Cuando regresó después de varios días, por suerte sin complicaciones, quiso escabullirse otra vez, con la misma modestia con que me pide no publicar fotos suyas, la sencillez de quien no admite reconocimiento alguno para sí sino para sus compañeros de trabajo. Pero el aplauso volvió a guiarla, ahora de vuelta a su casa donde deberá permanecer por 14 días.

Tiene 43 años y desde hace 5 representa a la circunscripción 77 del Reparto Armando Mestre como delgada. Vicepresidenta del gobierno municipal y madre de tres hijos, el tiempo de Migdalia Rodríguez Aranega pareciera no alcanzar, sin embargo, en los días previos a su aislamiento parecía multiplicarse entre dirigir los grupos de apoyo, organizar distribuciones, informar al puesto de mando, vender las tarjetas nauta, atender a los que viven solos y todo lo que en algún momento necesitara su supervisión. Así de intensos describe los primeros días de esta cuarentena.

Migdalia y su familia.

“El día empezaba desde muy temprano, aproximadamente las 6 de la mañana para estar en tiempo en la frontera, como le decimos, y comenzar a recibir todos los alimentos y los recursos. Después tocaba ir colegiando con los grupos de apoyo que tenemos las necesidades propias, llevando levantamientos, retroalimentándonos a través de los diferentes mecanismos, para tener en cuenta que es lo que nos falta, hacia donde vamos a dirigir nuestros esfuerzos en el siguiente día. Todo eso hasta las una o una y media de la mañana.

“También hacíamos un recorrido para vender las tarjetas nauta, hacíamos pequeños homenajes por CDR, además de permanecer atentos al puesto de mando donde salían muchas necesidades puntuales de las familias que también tocaba solucionar”, explicó Migdalia, quien no pierde oportunidad para recordarme el esfuerzo de sus compañeros, sin el que nada de lo que hoy sucede allí hubiese sido posible.

“En cuanta tarea se necesite allí está Yoel Pérez González, trabajador de Etecsa, del CDR 1, zona 181, quien se ha enfrascado en la circunscripción como activista y mensajero en el área en cuarentena”, compartió Migdalia en una de sus publicaciones de Facebook.

Sin Yoel, el muchacho de Etecsa que llevaba los mandados a cada edificio, o Leonardo el chofer que ahora se desempeña como uno de sus principales aliados dentro del personal de apoyo. Muchos otros nombres salen a relucir en la conversación, el de Yoandri, el joven que repartió el gas, Dora, Yenia Pires y Yaneisis López, quien la sustituyó desde su ingreso.

“Dora Amezagar, Aduanera, madre de tres hijos y abuela de 3 pequeños bellos. Presidenta del CDR 2, zona 88, multiplicada en las acciones de mensajería y para satisfacer la población en cuarentena”, decía en otra publicación sobre una de las integrantes del grupo de apoyo.

Esos y otros nombres, ordenados con número de teléfono y CDR engrosan la lista del personal de apoyo, quienes contribuyen a que nada se salga de lugar y permanezca la organización aun sin su presencia y por si acaso dejó grupos de trabajo con funciones bien precisas que todavía controla desde la tranquilidad del hogar.

“Aquí tenemos muchas funciones en el día, desde recibir los productos de la canasta básica y armar los medios para su distribución, hasta repartir módulos de aseo, de alimentación que llegan de última hora. Las pesquisas también tenemos que seguirlas de cerca, porque es lo que nos va a garantizar salir airosos de esta circunstancia. Pero lo más importante es que el pueblo no se sienta solo, que vea que estaos ahí para lo que les haga falta.

“Yo tengo que reconocer que la gente me responde muy bien y la población mantiene una disciplina admirable. Hemos tenido situaciones complejas y gracias a ese apoyo a la disposición de ayudar al de al lado, es que se han resuelto.

“Por ejemplo tuvimos una niña que estaba ingresada en el Hospital Pediátrico con su papá, su mamá en un centro de aislamiento y no tenía ropa limpia allá. Nos tocó a nosotros hacerle llegar lo necesario en estas circunstancias, con todo el cuidado y la organización posible, pero lo resolvimos.

“Otro día se nos fue la corriente en un apartamento, y a esa hora tuvimos que recurrir a un compañero del electricista barrio, para que nos apoyara en esa situación, que satisfactoriamente resolvimos en menos de 20 minutos. Esas cosas sin gente dispuesta y solidaria hubiese sido imposible”, asegura.

Desde su casa Migdalia no deja de trabajar por su barrio. Diariamente publica en redes sociales todo lo que se hace para mantener el aislamiento y nada escapa de su control, es sencillamente incansable.

La esperanza de los vecinos de la zona es que no aparezcan nuevos caos y todo regrese a la normalidad.

“Es un poco raro esta tranquilidad, y eso que aunque no estoy al frente por mi situación me mantengo chequeando todo y ofreciendo informaciones al puesto de mando. Por otra parte los vecinos me trasmiten sus inquietudes y creo que la labor en las redes sociales es fundamental para que se conozca todo lo que están haciendo por nosotros las autoridades de la provincia. De igual forma me mantengo activa en las redes sociales, compartiendo todo lo que se hace para que las personas sepan nuestra realidad”, insistió.

Lo que nos queda…

La esperanza de los casi 3 mil matanceros del Armando Mestre se resume hoy a que no aparezcan nuevos casos y poder regresar a la normalidad, todavía bajo el riesgo inminente de la pandemia, pero volver a salir de casa.

Si algo ha demostrado para bien, la tarea de enfrentamiento al COVID-19, es que la solidaridad humana y en especial de los cubanos, no conoce los límites y trasciende edificios, parques, incluso fronteras para sortear las dificultades, cuidar del otro y buscar al interior de la familia la seguridad y la confianza de que nos cuidamos entre todos, que es lo mismo que cuidar al resto de los que nos rodean.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *