¡Cuidado con la otra curva!

Caricatura: Orlando Ramos

Desde que llegó el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 a nuestras vidas una curva nos quita el sueño. Al escenario crítico pronosticado por los expertos nadie quiere llegar, por eso muchos empujan bien fuerte la curva evolutiva de la Covid-19 hacia abajo, para acostarla lo más pronto posible. Hemos logrado mantenernos en el escenario favorable, sin embargo todo puede cambiar si nos confiamos y soltamos la cuerda de un tirón al burlar el aislamiento y distanciamiento social.

En estos tiempos de pandemia circulan varios memes en las redes sociales que expresan que si te quedas en casa salvas al mundo, y realmente es así, la gráfica lo demuestra. Solo que desde la comodidad del hogar también tienes la responsabilidad de jalar otra curva, igual de importante para la economía del país y para nuestros bolsillos, “la curva del consumo energético”.

La tarea de ahorrar en casa en momentos en que intentamos contener el pico de contagios a veces se vuelve titánica, detrás de cualquier despilfarro de electricidad suele aparecer un motivo razonable, eso lo reconocen aquellas familias más numerosas, aunque vale aclarar que núcleos pequeños, incluso con una sola persona, son capaces de disparar las agujas del metro contador.

El calor invita a dejar girando el ventilador o a poner en marcha el aire acondicionado, la poca memoria deja las luces encendidas en las habitaciones o el arroz listo en la olla todavía conectada a la corriente, la ansiedad es la culpable de abrir y cerrar el refrigerador constantemente y la típica frase de los niños “estoy aburrido, tengo hambre” obliga a encender el televisor y a buscar nuevamente en el refrigerador algo que calme el voraz apetito.

La permanencia de las familias en casa y todos estos supuestos deslices dispararon la curva en el mes de abril, de forma tal que la demanda del sector residencial superó lo que normalmente se consume en los meses de verano, sin embargo los primeros días de mayo se redujo el consumo de electricidad considerablemente, la curva bajó luego de aplicarse sencillas acciones de ahorro impulsadas por la campaña AHORRA AHORA.

A un click de nuestras manos está que la otra curva se mantenga plana, de lo contrario el incremento del consumo de energía eléctrica implicaría el aumento del uso de combustibles fósiles, particularmente de diésel, que es el más costoso en medio de un severo bloqueo, entonces podrían volver los molestos apagones a nuestras vidas.  

Aprovechemos que estamos en casa para usar solo los equipos necesarios, que no es afectar nuestra calidad de vida, sino evitar el despilfarro y alargar la vida útil de esos aparatos, se trata de convertir el ahorro en algo más que una medida momentánea, sino en una cuestión de hábitos, que involucre a todos en el hogar.

Pero, ¿cómo hacer del ahorro de energía en casa una costumbre y luego notarlo en la factura de la luz? Muy fácil, la clave son los trucos que debemos tener siempre en mente y la constancia. En primer lugar una actitud esencial es desplazar en lo posible las actividades del hogar fuera del horario pico (11:00 a.m.-1:00 p.m.) y (6:00 p.m. – 10:00 p.m.), los de mayor sobreconsumo.

También en este periodo de verano podemos aprovechar las bondades de la naturaleza, la luz natural es una de ellas sobre todo porque oscurece más tarde y cuando preparamos el almuerzo o la comida apagar la hornilla eléctrica minutos antes de concluir para así aprovechar el calor final que desprende y terminar la cocción de los alimentos sin gastar más energía.

Por otro lado, resulta de gran ayuda apagar las luces encendidas innecesariamente y el ventilador si en la habitación no hay personas, si a alguien de la familia se le olvida otro se lo recuerda y lo hace por él, así damos el ejemplo. Además debemos encender el aire acondicionado, preferiblemente, después de las 10 de la noche, es una buena idea, al igual que colocarlo en la posición de ventilador pasadas las 12:00 de la noche.

Para evitar abrir el refrigerador frecuentemente podemos congelar los pomos de agua y sacarlos en horas tempranas para no tener que abrirlo innecesariamente. También podemos juntar la mayor cantidad de ropa para lavar y planchar y desplazar fuera de los horarios pico, el uso de las turbinas de agua.

Otra buena iniciativa es la orientada por los expertos, quienes afirman que si en cada hogar se apaga un tubo de luz fría de 20 watts, durante 15 minutos antes y después de los aplausos de las nueve de la noche, pudiéramos ahorrarle al país 40 mwh por día, lo que equivale a no utilizar nueve toneladas diarias de diésel.

Según datos ofrecidos por la Oficina Nacional para el Control del Uso Racional de la Energía, existen alrededor de 4 064 000 consumidores residenciales en Cuba, si cada uno emprende estas sencillas acciones la economía del país enseguida lo notará y evitamos que las tarifas acumuladas mientras dure la epidemia, no sorprendan después los bolsillos de la economía familiar.

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