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En la serie de comedia española iniciada en 2003 La que se avecina un grupo de vecinas aprovecha las bondades de su edificio para compartir aparentes secretos, noticias que beneficiaban a alguno de los miembros de las familias, y chismes del resto de la comunidad en lo que ellas denominaron “radio patio”. Mucho se ha evolucionado desde inicios del 2000 hasta la actualidad y ya las falsas historias y rumores no se comparten en las zonas comunes de los barrios. Ahora el alcance es mayor, gracias entre otras, al crecimiento de las redes sociales, la necesidad de atención y la posibilidad de opinar sin conocimiento alguno sobre un tema.

Por estos meses de quietud global producto de la Covid-19 tomó fuerza la infodemia, nuevo término que define la excesiva cantidad de información falsa que se genera constantemente sobre el tema del coronavirus. Según explican las máximas autoridades de la salud, “se refiere al aumento de información relacionada con una cuestión particular que puede volverse exponencial en un período corto de tiempo. En el caso de la pandemia, algunos de los contenidos que se generan son certeros, pero otros buscan desinformar o incentivar el caos”, por lo que resulta una tarea ardua encontrar información precisa, confiable y de calidad en el amplio mundo que supone Internet.

FAKE NEWS: MODO ACTIVO

Relacionado con la Covid-19 la mayoría de las informaciones falsas que circulaban (y circulan) debido a lo novedoso de la enfermedad estaban relacionadas con la forma de infección, el origen, los síntomas, el tratamiento una vez adquirido el virus y las formas de propagación. Incluso luego de que los máximos responsables investigaran que la fuente de la pandemia no fue un laboratorio chino, muchos usuarios fomentaron la xenofobia y acusaron a los asiáticos de propagar el virus; y a pesar del esfuerzo del personal científico por descubrir y socializar cada día informaciones veraces sobre la Covid-19, se persiste en compartir todo lo relacionado con el tema sin comprobar la autenticidad del mismo.

Sin embargo la preocupación se desplaza hacia otras ramas debido a que la infodemia según la OMS, “puede dar lugar a cambios de comportamiento que conducen a las personas a tomar mayores riesgos. Hace que la pandemia sea mucho más grave, perjudique a más personas y ponga en peligro el alcance y la sostenibilidad del sistema de salud mundial”.

Que las personas puedan sufrir de ansiedad, agobio, agotamiento emocional y sentirse incapaces de satisfacer necesidades importantes constituye una de las consecuencias más palpables de la infodemia, así como la capacidad para afectar los procesos de toma de decisiones cuando se esperan respuestas inmediatas pero no se asigna el tiempo suficiente para analizar a fondo los datos científicos, según explica la OMS.

¿JURA DECIR LA VERDAD?

Una de las respuestas dadas por los países para combatir la desinformación es precisamente intentar mostrar con transparencia datos que eviten una interpretación errónea de las personas, que están relacionados con la cantidad de confirmados, recuperados o fallecidos como ocurre en Cuba una vez registrados los primeros casos de Covid-19. Antes de compartir “lo que vi en Facebook” o las famosas cadenas de mensajes, es necesario remitirse a la fuente de la que se extrajo la información, e intentar acceder a las páginas de contenido verídico y confiable, remitirse al personal médico mediante las diversas vías de comunicación, o accediendo por vía telefónica al 103 que en tiempos de coronavirus además de informaciones certeras brinda consejos para los diferentes estados emocionales.

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