Daniela, rebelde con causa

La tenista zurda deviene dolor de cabeza para sus adversarias dentro y fuera de Cuba.

Aunque no aparece mucho en las pá­gi­nas de los periódicos, salvo cuando par­­ticipa en importantes com­peten­cias, no puede hablarse del tenis de me­sa actual en Cuba sin mencionar a Da­niela de la Caridad Fonseca Carrazana, le­tal jugadora por su condición de zur­da.

Es considerada entre las tres prin­ci­pales atletas de alto rendimiento en es­ta disciplina deportiva, surgida en el Rei­no Unido a finales del siglo XIX, en la época victoriana.

Al observarla es posible que no se con­sidere su potencial, pues es pe­que­ña y más bien delgada, sus virtudes en el lla­mado ping pong se aprecian cuando jue­ga llevada por su marcada agilidad, des­treza y componentes de cono­ci­miento y experiencia.

“En mi deporte lo fundamental no es la estatura o fortaleza física, sino la ra­pi­dez de piernas, agilidad y reacción. Claro, mi condición de zurda ofrece cierta ventaja. Por lo general, los ad­ver­sarios son derechos, por lo que nues­tra línea de saque y ángulos de re­botes son complejos, ofrecen escasas po­sibilidades de respuesta”, explicó la joven raquetista de Perico, su poblado natal y tierra fértil para el tenis de mesa, aunque ha perdido potencial en los úl­timos tiempos, al igual que el resto de la demarcación matancera por falta de sa­las y técnicos, y con ello la afluencias de talentos a la Eide Luis Augusto Turcios Lima, donde sí existe un área en con­di­cio­nes, pero, como apuntáramos, la es­casez de materia prima desde la base re­duce el potencial a tributar a lo más al­to de la pirámide: equipos nacionales.

REBELDE CON CAUSA

“Soy de carácter rebelde, desde bien pe­­queña, aunque mi madre me educara bien en casa. Quizás esto influyó en que ella no quiso que continuara en este deporte luego de empezar a los cinco años imbuida por el profesor Javier ‘La Manzana’. Era más práctica que do­cencia, y no seguía sus consejos. Con­tinué en tercer grado con Leonel La Ro­sa, en la escuela primaria Ignacio Agra­monte.

“Pronto ingresé en la Eide, donde es­tu­ve hasta terminar el noveno grado ba­jo la pupila de Milagros Díaz, Zuleira Ro­dríguez e Igor Cossío, con quienes logré resultados nacionales, pero tuve que apa­ciguar mi carácter, no empecé bien”.

En Mayabeque tuvo su primer gran triunfo al conquistar cuatro títulos, pe­ro la gran revelación sobrevino cuando siendo apenas una adolescente acudió a los Campeonatos Nacionales sub-15 y sub-18, en los que barrió con las coronas individuales, en doble y por equipos, en­frentando a los del seleccionado cubano de lujo.

“Recuerdo a mis com­pañeras Letislei­dys González y Talía de Armas, emocio­nadas, así como el rostro alegre de Brian Merea, con quien obtuve plata en la mo­da­lidad mixta”.

Si lo anterior la colmó de gozo, mayor todavía resultó las siete coronas del 2016, en certamen en el que no solo se ba­ñó de oro, sino que mereció la distin­ción de atleta más destacada de la justa y del año en esta disciplina.

Y aunque la capitalina Idelys Lovet es la principal figura del tenis de mesa en el país, el ascenso vertiginoso de Daniela, todavía en edad juvenil con 17 prima­ve­ras (24-7-2002), la presenta como el ta­lento de mayores perspectivas en lo in­mediato.

Lo avalan sus acertados resul­ta­dos en las competencias Lati­noa­­meri­cana, Panamericana y Cen­troa­meri­ca­na de este deporte, entre otras naciones, en Cuba, Chile, México y Guyana, al al­canzar metales de di­fe­ren­tes colores.

Su asistencia de los Juegos Pana­meri­canos de Lima, Perú-2019, en dobles mixtos y femeninos fue el máximo re­co­nocimiento a su prosperidad deportiva en los últimos tiempos.

“Acudí con muchos sueños, pero el hecho de encontrar a la brasileña Jessi­ca Yamada, de ascendencia japonesa, en mi camino no me permitió avanzar mucho. Tiene mayor conocimiento y experiencia.

“Comprendía que solo entrenando con mayor voluntad y rigor podré seguir ade­lante. De cada momento amargo se extrae una lección. Y como el Pana­me­ri­cano de Lima fue el más amargo para mí, aprendí que hay que consagrarse más para llegar a lo deseado e, incluso, a una Olimpiada, mi principal aspira­ción”.

Un comentario sobre “Daniela, rebelde con causa

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    el 1 julio, 2020 a las 12:04 pm
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    Mi niña cuanto trabajo para nacer, gracias a dios aquí está y luchando por sus sueños. El tenis de mesa es su vida

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