Efecto: no hay…

Efecto: no hay…

Ansiedad, así describo por estos días el estado general de la población. Pasan por los centros comerciales, transitan por las calles, miran hacia las jabas de nailon y hasta se atreven a preguntar dónde hay. Parece un hormiguero humano en busca de provisiones para el invierno. Invierno no declarado aún por las autoridades aunque pulula de boca en boca y genera males peores.

Y es que “no hay”, o hay tan poco que pudiera compararse con ausencia. Detergente, jabón, pasta, pollo, combustible y otros “vuelan” más rápido de lo que los matanceros quisieran. De ahí los rostros preocupados y las llamadas constantes, las largas colas y el consecuente desabastecimiento.

Existe una gran verdad, la situación del país es bien difícil y creo que los verdaderos revolucionarios somos capaces de comprender. Cuba a diario se ve más asediada y el pueblo no conoce a profundidad cada gestión, cada trámite, cada diálogo que se sostiene en pos de lograr una economía que nos haga vivir mejor. Son momentos tensos en las oficinas gubernamentales donde se toman decisiones medulares, eso también se logra comprender, por ello, luego de escuchar me permito ser portavoz de algunas ideas que pudieran serles útiles.

El disgusto llega cuando las mercancías más carentes salen al mercado en horario laboral, en una sola tienda donde el tumulto exaspera y luego enriquecen las especulaciones y los comentarios inescrupulosos desde las redes sociales. Llevo días pensándolo, lo que no existe, no existe y hemos sido capaces a lo largo de los años de inventarnos alternativas, ahora no será diferente; pero duele cuando el “hay poco” sirve para acelerar el morbo humano y despedazarnos en las más descarnadas colas o la solución radique en escaparse del trabajo a deshora.

Será tan difícil concebir estrategias efectivas que garanticen la tranquilidad en los yumurinos. Expender “lo poco” los fines de semana cuando el gremio trabajador está descansando y aprovisionándose pudiera ser una solución. Abastecer la red de tiendas y que la mayoría vendan de manera simultánea, otra. Son solo ideas…

Un gran dilema se concentra en la figura de los revendedores. En el interior se oferta detergente, la cola es tumultuosa y afuera alguien sin pudor propone el producto, pero duplica su precio. Se repite la escena en muchas aceras, pueblos, barrios y ha sido la cotidianidad de estos días no solo con el detergente, sino también con otros artículos deficitarios.

En consejos populares como Navajas, en Pedro Betancourt, pasan por frente a las casas ofreciendo los productos de aseo de las tiendas en moneda nacional a un precio superior, por ejemplo el jabón de 5 CUP a 10 CUP. Similar sucede con el detergente líquido y ofertan hasta la colonia Suchel que tan ausente está de los comercios. Pudiera citar muchísimos ejemplos y me cuesta creer que todo el engranaje para detectar la estafa no se active.

La ansiedad genera acaparamiento, es archiconocido, pero una cosa es el acaparamiento y otra la especulación. Y especulación es lo que hoy sucede en nuestra sociedad. Un flagelo que lastra y lastima. Es incomprensible que una sociedad tan humana como la nuestra hoy sobreviva dándose mordidas económicas.

Se debe estudiar realmente si existen o no las mercancías, repensar su distribución, comercialización y el tiempo de contratación de las mismas. No me parece justo que por perezas o incapacidades de algunos actores, hoy miles de personas se sientan ansiosas. Ni tampoco que por la supuesta picardía de muchos, paguemos los que tenemos un horario laboral. Impera la necesidad de cambios, de certezas, de trabajar con calma sin caos mentales por los “no hay”. (Foto: Tomada de Internet)

2 comentarios sobre “Efecto: no hay…

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    el 20 febrero, 2020 a las 1:41 pm
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    Creo que debe hablarse del tema Medicamentos y revendedores de estos. ¿ Porqué en la calle encontramos furosemida, clordiazepoxido, rocephin, etc y en farmacias y hospitales no existe? En cuanto a los productos mencionados en este excelente artículo ¿Porqué no se explica por las autoridades competentes la causa y la posible solución? Se habla de un producto en falta cuando llevamos dos y tres meses sin este.

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    el 19 febrero, 2020 a las 11:01 am
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    Además de las propuestas de la periodista Yaidima Díaz Gómez en su trabajo Efecto: no hay, considero que si hay limitaciones con los productos de primera necesidad, cada vez en aumento, pues no se tema volverlos a regular por la libreta. Este mes aquí y el otro, allá. De esa manera, si no todos, una buena parte se beneficiará periódicamente y se evitan las colas con sus «colados», los altercados, desórdenes públicos y los acaparamientos, incluso para revender. Ahora se están presentando en las colas otras variantes: las de los minusválidos, embarazadas y mujeres con niños de brazos. Ahora resulta que, en lugar de hacer la cola los que en la familia pueden, envían a estas personas con limitaciones, aprovechándose de que los presentes les dan prioridad, por razones obvias. En algunos casos, hasta van acompañados y los acompañantes, en perfectas condiciones, esperan cómodamente cerca de la cola. En otros, compran en tales cantidades que uno se cuestiona sus limitaciones.

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