El bloqueo no nos cortará las alas

Cuba gasta en un día alrededor 24 000 dólares en la compra de insulina para el tratamiento a los pacientes diabéticos.
Cuba gasta en un día alrededor 24 000 dólares en la compra de insulina para el tratamiento a los pacientes diabéticos.

A más de sesenta años de la imposición del bloqueo genocida contra Cuba por parte del gobierno de Estados Unidos, en la actualidad se vive un recrudecimiento hasta extremos inexplorados que busca desgastar al pueblo cubano y poner fin al proceso revolucionario iniciado en 1959.

“Aquella noche, la primera del bloqueo, había en Cuba unos 482 560 automóviles, 343 300 refrigeradores, 549 700 receptores de radio, 303 500 televisores, 352 900 planchas eléctricas, 286 400 ventiladores, 41 800 lavadoras automáticas, 3 510 000 relojes de pulsera, 63 locomotoras y 12 barcos mercantes. Todo eso, salvo los relojes de pulso que eran suizos, había sido hecho en los Estados Unidos.

Al parecer, había de pasar un cierto tiempo antes de que la mayoría de los cubanos se dieran cuenta de lo que significaban en su vida aquellos números mortales. Desde el punto de vista de la producción, Cuba se encontró de pronto con que no era un país distinto, sino una península comercial de los Estados Unidos. Además de que la industria del azúcar y el tabaco dependían por completo de los consorcios yanquis, todo lo que se consumía en la Isla era fabricado por los Estados Unidos, ya fuera en su propio territorio o en el territorio mismo de Cuba. La Habana y dos o tres ciudades más del interior daban la impresión de la felicidad de la abundancia, pero en realidad no había nada que no fuera ajeno, desde los cepillos de dientes hasta los hoteles de veinte pisos de vidrio del Malecón”.

Así describió Gabriel García Márquez el ambiente que se respiraba cuando se impuso el bloqueo en la Isla sesenta años atrás, 21 915 días después esta política genocida – porque los genocidios no siempre necesitan de armas de fuego, sino sencillamente alejarte de la insulina – ha expresado toda la magnitud de su rencor mediante un recrudecimiento acelerado e insólito, desde que asumiera la presidencia el magnate Donald Trump.

Tan desfachatados como lamentables, los efectos de esto que ellos persisten en llamar “embargo” se sienten a diario por la mayoría de nuestra población, sobre todo, en sus sectores etarios más vulnerables, desde los niños hasta los ancianos.

Por solo citar un ejemplo del alcance inhumano de este cerco económico, comercial y financiero, entre abril del 2018 y marzo del 2019 provocó un daño ascendente a 104 millones 148 mil 178 dólares al sector cubano de la salud, según las cifras plasmadas en el informe que Cuba presentó recientemente, en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Ya desde febrero de 2019, la empresa MEDICUBA recibió varias comunicaciones de proveedores con los cuales tenía contratos firmados, informando que el Banco MULTIBANK de Panamá anunció el cierre de las cuentas a Cuba.

Basta echarle un vistazo al documento para conocer los perjuicios que el gobierno estadounidense ha ocasionado en dicha esfera, entorpeciendo la adquisición de tecnologías, materias primas, reactivos, medios de diagnóstico, así como medicamentos para el tratamiento de enfermedades graves, como el cáncer. Estos insumos deben obtenerse en mercados lejanos y mediante intermediarios, lo que impone el incremento de sus precios.

Precisamente, los tumores malignos constituyeron la segunda causa de muerte en la provincia de Matanzas el pasado año, al registrarse más de 1 600 defunciones, según se plasmó en el Anuario Estadístico de Salud.

Sin embargo, la opresión del bloqueo trasciende el sector médico para expandirse y hacerse sentir en gran parte de los indicadores económicos y sociales del país, sobre todo por el carácter extraterritorial que le otorga la Ley Helms Burton, violatoria de principios del Derecho Internacional como la libre determinación, la libertad de comercio y la igualdad soberana.

Si bien a lo largo de sus seis décadas de existencia también se ha empleado como escudo a la incapacidad de las administraciones internas e ineficiencia de algunos directivos, los daños materiales que ocasiona a cada instante constituyen una realidad innegable que sin más alternativas, tenemos que sobrellevar en nuestra cotidianidad.

Por ello, casi a finales de año, conviene hacer recuento de la situación socioeconómica actual con el fin de valorar el impacto de las nuevas medidas contra Cuba y analizar las posibles proyecciones que contribuyan a paliar sus efectos en el futuro.

Y LA HISTORIA PESA… 

La pretensión norteamericana de lograr el anhelado “cambio de régimen” en Cuba se recrudeció hasta extremos inaudibles. Si la necesidad de incorporar la Isla a las propiedades de Estados Unidos se remonta al siglo XVIII, el paso del tiempo no hizo sino exasperar tal propósito e, incluso, convertirlo en obsesión.

Sobre todo desde el inicio del año 1959 el gobierno norteamericano no cesó de conspirar un minuto contra la Revolución Cubana por lo que la frustración y la agresividad fueron acumulándose a medida que se consolidaba el socialismo a escasas noventa millas de sus costas.

Hasta la fecha se ha sucedido una extensa lista de presidentes y políticos que a través de métodos más o menos radicales, siempre han perseguido el mismo fin: el retorno de la nación a su condición neocolonial.

Incluso, el “colorado del peluquín” que vive en la gran casa blanca, sueña con una nueva “Enmienda Platt” y para lograrla, su gabinete aprobó nada menos que 187 resoluciones, incluyendo la aplicación del Capítulo III de la Ley Helms-Burton que ningún presidente de Estados Unidos había considerado conveniente implementar.

La firma del documento permite interponer una demanda contra aquellas personas o empresas de terceros países que inviertan en las propiedades nacionalizadas del territorio antillano, una actividad a la que Washington califica de tráfico con propiedades norteamericanas en Cuba.

A partir de aquí la lista de sanciones destinadas a sumir a los cubanos en la desesperación resultaría interminable, destacándose las sanciones para los buque-tanques que lleven petróleo a Cuba; la prohibición de hacer tierra en cualquier puerto cubano a los numerosos cruceros que surcan el Caribe; las sanciones a los bancos que intermedien en el comercio exterior de la Isla o la reducción a las remesas que los cubanos residentes en EE.UU. puedan enviar a sus familiares.

La medida más reciente y que más revuelo ha causado, aunque esté en oposición al verbo empleado, revuelo, resulta la limitación de los vuelos de aerolíneas estadounidenses exclusivamente a La Habana sin poder llegar a otras ciudades.

Miles de cubanos, entre ellos matanceros, tendrán que trasladarse hacia La Habana para poder viajar hacia los Estados Unidos.
Miles de cubanos, entre ellos matanceros, tendrán que trasladarse hacia La Habana para poder viajar hacia los Estados Unidos.

A la vez afecta la comunicación con otros países del área. Avianca, aerolínea colombiana, era la única que volaba directamente entre San Salvador y La Habana, pero recién anunció que a partir del próximo 15 de enero suspendería dicha ruta para evitar conflictos con el gobierno de Estados Unidos.

Estudios recientes destacan que tan solo 24 horas sin este lastre histórico que frena nuestro desarrollo, representaría para la Isla asegurar el tratamiento por más de un año a las más de 300 mil personas que padecen diabetes, enfermedades hematológicas, parkinson y epilepsia, mientras que en lo referente a la inversión extranjera, un renglón vital para la vida económica del territorio, la nación requiere captar dos mil millones de dólares anuales para acelerar sus tasas de crecimiento económico, y de no existir el bloqueo durante un año se generarían ingresos ocho veces superiores a los que se tienen.

NADIE ESCAPA DEL BLOQUEO

El bloqueo tiene consecuencias omnipresentes, aunque algunos duden de esta afirmación, en casi todas las esferas de la sociedad cubana y en cada territorio. La provincia de Matanzas no se libra de esta verdad.

Tal vez no seamos de los más afectados con la última medida de restringir los vuelos hacia los Estados Unidos solo al aeropuerto de La Habana por nuestra cercanía a la Capital. Es decir en comparación a aquellos que deben trasladarse hacia la zona oriental de Cuba.

Sin embargo, igual existe una porción de ciudadanos que al viajar deberán gastar tiempo y recursos económicos para poder trasladarse hacia el Aeropuerto Internacional José Martí, en vez de al cercano Juan Gualberto Gómez.

Asimismo existen muchos matanceros, entre ellos ancianos, personas discapacitadas o enfermos, que gran parte de su entrada económica proviene de las remesas familiares, que representan una suma importante para su sustento vital.

Para aquellos que les gustan los números y los hechos, en la certeza que con la estadística se puede medir el dolor o por lo menos se puede concientizar mejor, existen una serie de cifras y acontecimientos que evidencian de qué manera el bloqueo ha afectado al territorio.

Por ejemplo, según declaraciones ofrecidas por Román Pérez Castañeda especialista principal del grupo de inversiones de Central Termoeléctrica (CTE) Antonio Guiteras y publicada por la Agencia Cubana de Noticias (ACN), durante los meses de julio y agosto últimos se preveía la llegada a la entidad de un par de bombas de condensado procedentes de Francia, operación interrumpida por poseer un componente de fabricación norteamericano.

La situación energética que se derivó a consecuencia del bloqueo constituye uno de los asuntos más sensibles para el pueblo cubano.
La situación energética que se derivó a consecuencia del bloqueo constituye uno de los asuntos más sensibles para el pueblo cubano.

A la vez Wilber E. Carbonell Pérez, director general de la Empresa Rayonitro, comentó que debido a la presión de la Ley Helms Burton sobre las compañías navieras, en 2018 estuvieron cuatro meses detenidos en espera de un transporte para el traslado hacia territorio cubano de un cargamento de las materias primas esenciales para su producción, sobre todo el cloruro de potasio, que se elabora en Estados Unidos, Canadá y Rusia, que se encontraba en Jamaica.

Sin sutileza ni respeto ninguno el bloqueo limita las expectativas de vida de los cubanos; desde lo macro, la industrialización del país, las exportaciones e importaciones; hasta lo micro, la pérdida de 45 minutos de tu vida en una parada porque no hay combustibles para los ómnibus, un incómodo dolor de muelas porque la anestesia no se consigue en el mercado internacional. No obstante, el pueblo cubano es un señor o señora con las alas muy grandes, y nunca dejará que se las corten.

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