Familia en cuarentena: historias de amor y odio

Es necesario buscar estrategias para una mejor convivencia durante el período de aislamiento social.

Luego de casi tres meses en autoaislamiento, los cubanos estamos ansiosos por regresar a las rutinas diarias y actividades fuera de las cuatro paredes que limitan la casa. Durante esta etapa la recomendación de permanecer en los hogares se convirtió en la única vacuna contra al virus. Sin embargo, en ocasiones mantenerse tan cerca de la familia y por tanto tiempo resulta todo un reto, pues aunque los malentendidos y contradicciones familiares resulten comunes, por estas fechas se agravan.

DESDE LA PSICOLOGÍA

Según explican los expertos, pueden surgir sensaciones de pérdida de libertad, irritabilidad, sensación de invasión de la privacidad y del espacio personal, a las que se integran los obstáculos en la comunicación, discusiones y la forma de resolver los conflictos que finalmente se encaminan el enojo con el resto de los miembros de la familia.

Aunque Lea Waters, profesora de la Universidad de Melbourne, explica que “el aislamiento puede incorporar tres elementos relativos a la salud mental: nuestra sensación de autonomía, la sensación de conexión con quienes nos rodean y la competencia, esa sensación de estar cumpliendo con las tareas que nos corresponden”.

Con respecto al aislamiento los niños ocupan un lugar especial, sobre todo por estar relacionado con la edad y con cómo influye este ante la pérdida de espacios para la socialización y el juego tanto en los centros educacionales como en el barrio.

Para la psicóloga cubana Tayatne Torres Rodríguez, los conflictos serán resueltos de manera positiva o no en dependencia de la estructura y los miembros de la familia, así como las generaciones que convivan y las vías de solución de problemas previamente establecidas.

¿QUÉ HACER?

Lo principal, sin dudas, es mantener la comunicación, pues en ocasiones lo importante no es “lo que se dice” sino “cómo se dice”, y varios medios dedicados a la ciencia que estudia las sensaciones, las percepciones, los sentimientos y rasgos de carácter coinciden en algunas pautas para convivir el resto del tiempo que queda de la pandemia de una mejor manera.

-La necesidad de los padres de escuchar los miedos, dificultades y necesidades de los más pequeños. Con el lenguaje adecuado los niños pueden comprender lo que está sucediendo a su alrededor.

-Organizar las rutinas diarias e intentar realizar actividades en las que se incluyan todos los miembros de la familia, sobre todo aquellas que se alejen de las pantallas de dispositivos móviles.

-Importancia de sentir que se está logrando algo durante el periodo de aislamiento.

-Tomarse un tiempo y establecer un espacio para las actividades de interés personal.

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