Isora Abuin Fiallo: “Cuando supe que otra vez era positiva al coronavirus se me cayó el mundo encima”

La cardenense Isora Abuin Fiallo sobreviviente de la Covid-19 cuenta su historia.

Isora vive en un edificio del Reparto 13 de Marzo, en Cárdenas. Ya puede salir de su apartamento… piensa en dejar atrás algunos miedos que aun la acompañan, pero decide que es mejor asomarse a la ventana y mirar desde arriba la vida del barrio.

Una vecina la saluda, el panadero pasa con su pregón, unos niños retozan, un amigo lee el periódico detenidamente en el balcón… entre el bullicio de la gente parece que todo vuelve a la normalidad, la escena provoca en ella un mezcla de nostalgia y preocupación. Ya puede salir… pero le cuesta, ya no es la misma persona, dos meses cambiaron su vida para siempre.

Entonces se sienta en el butacón de la sala. Escucha atenta al Doctor Durán con las cifras de personas con coronavirus en Cuba y el mundo. Términos como casos positivos, contactos, ingresados… le erizan la piel a cualquiera, pero aún más a Isora Abuin Fiallo porque se descubre entre esas estadísticas, mientras la palabra recuperados la trae de vuelta a esos angustiosos días a la espera de una buena noticia que tardó más que nunca en llegar.     

“Aun eres positivo a la Covid-19”, le confirmaron los especialistas con el resultado de la prueba de PCR en sus manos.  Varios días en un centro de aislamiento, luego en la Zona Roja del Hospital Militar Mario Muñoz Monroy de Matanzas y más tarde en su casa bajo tratamiento médico… sin embargo continuaba la pesadilla, el virus seguía en su vida. 

“Durante el aislamiento las únicas personas que entraron a casa fueron la doctora y la enfermera bien protegidas. Mi esposo y yo, ambos de alta clínica tomábamos las precauciones: usábamos nasobucos, descansábamos en cuartos separados, manteníamos el lavado de las manos de forma correcta, todo lo cumplimos al pie de la letra. No me sentía muy bien pero conocía de la recuperación de conocidos en el hospital y eso me alentaba.

“Cuando supe que mi esposo era negativo y yo positiva otra vez se me cayó el mundo encima. La primero que dije fue ahora sí me voy a morir, los médicos me apoyaron, me dijeron que no pensara así, que todo saldría bien, pero debía regresar al hospital porque tenía alto riesgo de seguir transmitiendo la enfermedad”.

ANTES Y DESPÚES

De un día para otro su vida cambió. Un lunes del mes de marzo impartía clases de Química, escribía fórmulas en la pizarra del aula y respondía a las preguntas de sus alumnos y el martes siguiente su esposo epidemiólogo presentaba fiebre y malestar general por lo que era considerado como caso sospechoso y ella, su contacto, marchaba a un centro de aislamiento.

“Al principio no tenía síntomas, luego empiezo con decaimiento, tos, dolor de cabeza, fiebre, náuseas… nos hacen análisis y doy positivo al coronavirus Sars-CoV-2. Paso a la Sala M de la Zona Roja donde seguí sintiéndome mal, es increíble esta enfermedad.

“Fui una de las primeras pacientes de Cárdenas y veía cómo se ponían graves personas a mi alrededor y conocía la cantidad de fallecidos en el mundo. Imaginaba que en algún momento me iba a tocar a mí, pensaba que no iba a ver crecer a mis nietos, ni estar junto a mis estudiantes, a mi familia, el único consuelo era que iba a morir junto a mi esposo; llevamos 40 años de matrimonio.

“Tenía mucho miedo, pero al mismo tiempo confiaba en la salud cubana que es el mejor sistema del mundo, siempre con ese esperanza y confianza, se lo pedí a los médicos que me salvaran. Allí recibí el cuidado del personal de la salud, incluso algunos me trataban como a una madre y entre todos los pacientes prácticamente formamos una familia”.

Isora con 61 años de edad se encontraba dentro del grupo vulnerable y aunque es una persona saludable y no padecía ninguna enfermedad asociada con anterioridad, el estrés de los primeros días conllevó a que debutara como hipertensa.  

“Poco a poco fui controlándome, lo que más me dio ánimo fue el hecho de saber que no contagié a mis contactos ni en la escuela, ni en mi familia. Esa es la importancia de cumplir las medidas de protección, usar nasobuco, no saludar con besos ni abrazos, mantener la higiene”.

POSITIVO POR SEGUNDA VEZ

En el mundo hay algunas personas que dan positivo más de una vez en las pruebas para detectar el coronavirus, aunque aún hay muchas preguntas sin responder sobre este tema, la Organización Mundial de la Salud, explica que eso no significa que se hayan vuelto a contagiar y aclara que “mientras los pulmones se curan algunas células muertas de estos se expulsan. Son estos fragmentos de los pulmones los que dan positivo”.

Sin embargo este resultado desde el punto de vista psicológico suele derrumbar al paciente. “Este virus me quitó la tranquilidad. Regreso a la Zona Roja e inicio el tratamiento en la Sala G, igualito que si no hubiese tenido nada, incluso con la Cloroquina, el Interferón Alfa 2b y la Kaletra, un medicamento con efectos muy fuertes. No tuve tantos síntomas, solo estaba muy nerviosa”.

Los días lluviosos de mayo los pasó lejos de la familia más cercana, incluso las fechas señaladas como el Día de las Madres. Solo el mensaje de aliento de sus hijos, cuñadas, hermanas, los padres de sus estudiantes y amigos del Pedagógico le dio fuerzas.

Con la prueba de PCR negativo siguieron otros 14 días de aislamiento, hasta que al fin llega el alta epidemiológica con el quinto PCR nuevamente negativo.

VOLVER A LA NORMALIDAD

Isora, profesora de Química desea volver a las aulas con sus alumnos y abrazar a sus seres más queridos, sabe que para eso debe cuidarse.

A veces los miedos se interponen entre ella y lo que más añora: volver a su rutina habitual. Debe despojarse poco a poco de ellos, siempre ha sido una mujer activa, a quien le gusta caminar y estar cerca de los suyos, no obstante confiesa que vivir en carne propia la enfermedad la ayudó a tomar mucha más conciencia.

“Pasar por esto me ha hecho conocer la gravedad no solamente desde el punto de vista clínico sino psicológico. Actualmente me siento bien, pero quedan huellas, estoy muy deprimida. Todos los días en el parte del Minsap nos recuerdan que estamos ante un virus nuevo, los científicos dicen que aún no hay una cura ni una vacuna contra la enfermedad y hay que aprender a vivir con ella.

“Me preocupa que muchos se confíen porque el virus sigue en personas que se sienten bien y lo transmiten. La única vacuna es cuidarnos, le recomiendo a todos que continúen con el asilamiento social, no salgan de casa innecesariamente, usen el nasobuco, eviten las colas y respeten la distancia cuando están en ellas”.

Está dispuesta a comenzar de nuevo por eso lo que más desea es que la curva evolutiva de la Covid-19 se aplane. Quiere pasar la próxima fecha importante en familia, abrazar a sus nietos, incorporarse a su escuela y luchar para que los alumnos salgan bien, sabe que para lograr eso debe conformarse por ahora con una llamada telefónica y con ver el mundo desde la ventana.

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