José Martí en el camino del sol

Al mediodía del 19 de mayo de 1895, cuando el sol brillaba en medio del cielo, cayó en combate José Martí sobre el campo oriental de Dos Ríos, en los albores de la Guerra Necesaria que organizara desde el exilio, tesoneramente y con gran entrega, e iniciada en Cuba mediante los levantamientos del 24 de febrero en diversos enclaves del país, protagónicos en el este.

Murió fiel a sus convicciones políticas y principios aquel patriota que siempre miró al sol como expresión de la grandeza y fulgor del alma humana, más que como referente astronómico o geográfico.

Recurrió metafóricamente al Astro Rey cuando calificó a Simón Bolívar de hombre solar, al cantar en sus Versos sencillos “vengo del sol y al sol voy” y también dijo: “…como bueno, moriré de cara al sol”, la cita inolvidable que conmueve a los cubanos.

Su muerte intempestiva causó un inmenso dolor en sus compatriotas.

Con el rango recién otorgado de Mayor general del Ejército Libertador, el Apóstol era acompañado por las tropas del General en jefe, Máximo Gómez, experimentado y probo héroe de la campaña del 68, con quien personalmente había llegado a Cuba el 11 de abril de ese mismo año, por las escarpadas costas de Playitas de Cajobabo, en el extremo oriental.

Antes, el 25 de marzo, Martí y Gómez habían firmado en la localidad dominicana de Montecristi, el manifiesto que proclamaba las bases y principios de la guerra emancipadora, la cual debía ser rápida y eficaz para evitar males mayores y era considerada por el Maestro como continuidad del llamado Grito de Yara de la Guerra de los 10 años.

Hitos anteriores de importancia cardinal para la posterior evolución de los acontecimientos habían sido la fundación del Partido Revolucionario Cubano desde el exilio en Nueva York, el 10 de abril de 1892, con la misión de ser una fuerza motriz de la moral, la conciencia patriótica y la disposición de luchar en la contienda libertaria definitiva soñada por el Maestro.

Antes, el 14 de marzo de ese mismo año, había fundado el periódico Patria que, sin serlo con carácter oficial, devendría la voz más autorizada y convincente que la dirección del movimiento patriótico necesitaba para ganar adeptos a la causa de la libertad y para menesteres esclarecedores, organizativos, de orientación y movilización, sobre todo de la comunidad de exiliados cubanos, en su mayoría obreros tabaqueros residentes en Estados Unidos.

Como escritor, poeta, periodista e incluso diplomático en representación de dos naciones sureñas latinoamericanas, José Martí llegó a brillar en el ámbito continental por el alto calibre de su pluma y su extraordinaria cultura e inteligencia.

Al mediodía del 19 de mayo de 1895, cuando el sol brillaba en medio del cielo, cayó en combate José Martí sobre el campo oriental de Dos Ríos, en los albores de la Guerra Necesaria que organizara desde el exilio, tesoneramente y con gran entrega, e iniciada en Cuba mediante los levantamientos del 24 de febrero en diversos enclaves del país, protagónicos en el este.

Murió fiel a sus convicciones políticas y principios aquel patriota que siempre miró al sol como expresión de la grandeza y fulgor del alma humana, más que como referente astronómico o geográfico.

Recurrió metafóricamente al Astro Rey cuando calificó a Simón Bolívar de hombre solar, al cantar en sus Versos sencillos “vengo del sol y al sol voy” y también dijo: “…como bueno, moriré de cara al sol”, la cita inolvidable que conmueve a los cubanos.

Su muerte intempestiva causó un inmenso dolor en sus compatriotas.

Con el rango recién otorgado de Mayor general del Ejército Libertador, el Apóstol era acompañado por las tropas del General en jefe, Máximo Gómez, experimentado y probo héroe de la campaña del 68, con quien personalmente había llegado a Cuba el 11 de abril de ese mismo año, por las escarpadas costas de Playitas de Cajobabo, en el extremo oriental.

Antes, el 25 de marzo, Martí y Gómez habían firmado en la localidad dominicana de Montecristi, el manifiesto que proclamaba las bases y principios de la guerra emancipadora, la cual debía ser rápida y eficaz para evitar males mayores y era considerada por el Maestro como continuidad del llamado Grito de Yara de la Guerra de los 10 años.

Hitos anteriores de importancia cardinal para la posterior evolución de los acontecimientos habían sido la fundación del Partido Revolucionario Cubano desde el exilio en Nueva York, el 10 de abril de 1892, con la misión de ser una fuerza motriz de la moral, la conciencia patriótica y la disposición de luchar en la contienda libertaria definitiva soñada por el Maestro.

Antes, el 14 de marzo de ese mismo año, había fundado el periódico Patria que, sin serlo con carácter oficial, devendría la voz más autorizada y convincente que la dirección del movimiento patriótico necesitaba para ganar adeptos a la causa de la libertad y para menesteres esclarecedores, organizativos, de orientación y movilización, sobre todo de la comunidad de exiliados cubanos, en su mayoría obreros tabaqueros residentes en Estados Unidos.

Como escritor, poeta, periodista e incluso diplomático en representación de dos naciones sureñas latinoamericanas, José Martí llegó a brillar en el ámbito continental por el alto calibre de su pluma y su extraordinaria cultura e inteligencia. ( Marta Gómez Ferrals )

Agencia Cubana de Noticias

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