Jóvenes que salvan a todos

Al abrir la puerta la mañana de este miércoles 24 de junio al estudiante de Medicina que habitualmente acude a nuestros hogares para conocer de nuestro estado de salud, observé en sus ojos un brillo diferente al de otras ocasiones.

Eran como palabras, mensajes, y su respuesta estuvo en que solo hubo un caso reportado en el día de hoy. Un éxito de la Salud cubana Vs. Covid-19. Un triunfo del pequeño país territorial, pero agigantado millones de veces en sacrificio y consagración por la obra que sus hijos, como el citado anteriormente, construyen para y por el bien de todos.

Él, un joven, proveniente de una familia humilde, pero con una riqueza inmensa en su hacer y decir, al entregarse, más que ello, consagrarse, a esta vital batalla contra el coronavirus, causante de miles de muerte humanas en el mundo, recorre cada día cientos de metros para saber de cada vecino, protegerlo, pues en caso necesario tender los hilos de la cura mediante las estructuras creadas para acudir con prontitud a cada paciente.

Con voz modulada, respetuosa, preguntó cómo me encontraba, si tenía tos constante, fiebre u otro padecer indicativo de la presencia de la enfermedad. ¡Agradeció! mi presencia en casa, y que me hallara bien. ¿Puede alguien pedir más? Que se preocupen por usted y sientan la tranquilidad de verlo sano.

En realidad tal aseveración demuestra el real valor de cada ente humano en nuestro país, lastimosamente muy distinto a cuanto conocemos de otros países, inmensamente ricos en dinero, pero carentes de sentimiento humano en quienes deben brindar cuanto poder estatal y financiero tienen para salvaguardar a sus ciudadanos.

Pero volvamos a lo nuestro. Paciente, inteligente y cuidadosa es la labor realizada por el Ministerio de Salud, sus especialistas de todo tipo, y este es el resultado, no podía ser otro. Solo La Habana no ha dado el primer paso a la estabilidad, pero lo logrará.

Vemos a compañeros muy entregados y decididos a lograrlo por el bien de todos los capitalinos, de los Azules como ahora exclaman en referencia a su equipo de pelota, Industriales. Ellos también entregan cada gota de sudor y energía en pos de la salud para dejar atrás estos tristes y tensos momentos.

Nuestro joven estudiante de Medicina, como los demás, debe sentirse orgulloso de su maravillosa obra, porque ella genera salud y felicidad para nuestro pueblo.

Gracias, jóvenes, la Patria los contempla orgullosa, al cumplirse las palabras del Maestro de que: La más pequeña obra que se haga, será grande si lleva impregnada la ternura y el cariño de quienes la hacen, con voluntad propia, para salvar a todos.

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