La sencillez de Faustino…

La sencillez de Faustino…

Solo una palabra puede describir un hombre de su estirpe: sencillez. También pudiera decir modestia, altruismo, valentía… y es que Faustino Pérez Hernández era todo eso y más, era un verdadero cubano que amó a su Patria más que a sí mismo.

A pesar de nacer un 15 de febrero de 1920 en Zaza del Medio, en la antigua provincia de Las Villas, perteneciente hoy a Sancti Spíritus, Faustino fue un matancero de corazón. Sus comienzos se remontan al Movimiento Nacional Revolucionario, donde demostró en disímiles actividades sus concepciones en pro de la liberación de Cuba de la dictadura.

Sin embargo, su heroicidad queda demostrada una vez más cuando se convierte en uno de los doce hombres que lograron sobrevivir en la Sierra Maestra luego del desembarco del yate Granma. Quizás las nuevas generaciones desconozcan que estuvo en las acciones del traslado del periodista Herbert Matthews a la Sierra Maestra, y el secuestro de Juan Manuel Fangio. Incluso llegó a ser Jefe del Movimiento 26 de Julio de La Habana.

La sencillez de Faustino…
Vertical en sus principios, Faustino Pérez era un ejemplo vivo de moral revolucionaria.

Así se convierte en líder natural, y su sencillez lo llevó a ocupar cargos como Ministro de Recuperación de Bienes Malversados, logrando recuperar bienes por un valor de 400 millones de pesos en tan solo su primer año de gestión. Desarrolló otras tareas que incluyeron organizar el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Secretario del Comité Regional del Partido en Sancti Spíritus, Embajador de Cuba en Bulgaria, Jefe de la Oficina de Atención a los Órganos Locales del Poder Popular, adscrita al Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.

Escribir estas líneas resulta sencillo, sin embargo, llegar a ser un hombre tan grande con una historia tan amplia requirió de mucho tesón, esfuerzo y trabajo del día a día. Cuando sintió su salud resquebrajarse no se dio por vencido sino que asume otra tarea: la dirección de un programa de desarrollo agropecuario y social en la Ciénaga de Zapata. Ciénaga que defendió como jefe de Sanidad Militar del Ejército del Centro en los combates contra la invasión mercenaria por Playa Girón.

Al respecto comentó en su última entrevista publicada en la revista venezolana Superguía Dominical: “Yo he estado en cargos de ministro, etc. etc., pero una de las cosas que nuestra generación tiene muy claro es que tenemos que ir dando posibilidades a los que vienen detrás. Ya después que tenemos cierta edad, las energías no son las mismas y entonces tenemos que ir a tareas de menor complejidad, más modestas, no importa cual. Esta no es de una responsabilidad tan alta pero nos sentimos bien; es útil y con eso basta. Lo importante es que seguimos teniendo el espíritu de pelea de cuando vinimos en el Granma, aunque no las mismas fuerzas ni las mismas energías.”

Así de sencillo y sincero era nuestro médico Faustino. Su mejor lección fue siempre ser útil, sin importar el nombre o la relevancia. Y nuestro mejor homenaje radica en convertir cada día nuestro país en una mejor nación. Nación conformada por hombres de su estatura moral que fueron humildes y desafiantes ante cada batalla por construir la patria que soñó Martí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *