Matanzas Covid-19: Los días con una bebé llamada Thalía

Thalía sola con nosotras, regalando sonrisas, esperanza y amor.

A muchos puede que no les guste escuchar la canción… Pin Pon es un muñeco muy lindo y de cartón… en las voces de un coro un poco desafinado que utiliza nasobucos que distorsionan aún más el sonido, y para qué hablar del vestuario: unos guantes, máscaras y batas verdes anticuados. Pero si a la bebé Thalía le agrada, es buena señal para la doctora Vanessa y las enfermeras Ana Ilsa y Taimy.   

Cantar no es lo suyo, pero curar sí. Ellas suelen dedicar la mayor parte de su tiempo a los niños en el Hospital Pediátrico Eliseo Noel Caamaño de Matanzas, se consideran de las “afortunadas” porque tienen ese don de aliviar el dolor y en esa travesía quedan impregnadas las vivencias junto a la pequeña de siete meses de edad diagnosticada con la enfermedad Covid-19.

Thalía Fernández Cano, residente en el municipio Aguada de Pasajeros, de la provincia de Cienfuegos, fue contacto de su padre viajero procedente de Estados Unidos y su madre de 26 años, y ambas fueron confirmadas el 29 de marzo pasado.

La mamá de la niña, antes de ser trasladada al Hospital Mario Muñoz Monroy, de la ciudad de Matanzas, depositó toda su confianza en las tres mujeres que quedaron al cuidado de la menor desde la mañana del mismo 29 de marzo, justo en la zona de aislamiento de la Terapia Intensiva, donde se garantiza un mejor monitoreo y seguimiento clínico del caso.

Mientras Thalía duerme en la noche, el equipo multidisciplinario siempre se mantiene en vilo. Mediante el chat de Whatsapp Girón aprovechó y conversó con las profesionales de la salud, aunque los guantes les dificultan un poco la escritura a la hora de responder las interrogantes, no impiden contar su historia. 

“EL MOTOR QUE NOS PERMITE VENCER EL SUEÑO”

La doctora Vanessa Dávalos Cordero es especialista en Urgencia y Emergencia Pediátrica con apenas 25 años, esa simple presentación habla por sí sola de su valía. Ella reconoce que trabajar con niños pequeños siempre ha sido una tarea difícil, en el caso de una bebé contagiada con el nuevo virus SARS-CoV-2 representa una “responsabilidad enorme” para el personal de la institución.

La Dra. Vanessa Dávalos Cordero y las enfermeras cumplen con las normas sanitarias al pie de la letra.

“Trabajar en condiciones de aislamiento para evitar la transmisión de una enfermedad tan contagiosa es una nueva experiencia para mí, confieso que sentí un poco de miedo, pero nunca dejaré de aceptar un reto como este, para eso he estudiado y me he comprometido. Además, lo más reconfortante es lograr sonrisas en los pequeños”.

Recuerda que la bebé presentaba varios síntomas como tos, estornudos y secreción ocular cuando llegó al centro médico, y confirma que actualmente la mejoría resulta considerable con el tratamiento brindado, lo cual las alienta ante una batalla contra un padecimiento poco frecuente en edades tan tempranas.

“Esta labor exige mucho de nosotras, ya sea para lograr el bienestar de la paciente como para garantizar la salud de nuestros colegas y de nuestros familiares, estos últimos aunque nunca se acostumbran a la idea de tenerme lejos me apoyan, saben que lo que hago es importante para la sociedad.  

“Siempre trato de transmitir confianza. Mis padres, mi esposo y mis amigos junto al trabajo que realizamos en equipo son el motor que nos permite vencer el sueño, para que dentro de unos días todo vuelva a la normalidad”.

Vanessa comprende la preocupación de la mamá de Thalía, le prometió que todo marcharía bien y así ha sido, esa es una de sus grandes satisfacciones, además la mantiene al tanto de la evolución clínica por teléfono.

MI MISIÓN EN ESTA VIDA: AYUDAR”

Las enfermeras Ana Ilsa y Taimy mantienen una constante vigilancia del estado de salud de la niña, pero también la miran bien a los ojos y le hacen simpáticas muecas, la animan, la alimentan muy bien, la bañan y de vez en cuando cambian sus pañales, así transcurren los días de cualquier mamá.

De pronto me envían una foto tomada hace poco. “Aquí está sola con nosotras regalando sonrisas, esperanza y amor. Se comporta divina, la mamá no la adaptó a pasar todo el tiempo en brazos y eso ayuda mucho”, cuenta la enfermera Ana Ilsa Sardiña Ferrera, quien posee una vasta experiencia en el manejo de pacientes graves.

La joven licenciada Taimy Álvarez, una de las mejores alumnas de la experimentada enfermera, aprovecha la oportunidad para aprender en un momento de contingencia único en el país y reconoce que se convence aún más de que escogió el oficio correcto.

Las profesionales consideran que el trabajo con niños es una “bendición” y desde que se graduaron se interesaron por el servicio de Cuidados Intensivos. “Esa es mi misión en esta vida, ayudar a recuperar a nuestros pequeños retoños”, dice Ana Ilsa.

“Cumplimos con las normas sanitarias al pie de la letra y con los protocolos diseñados para tratar esta enfermedad. Dejé atrás a mi madre y a mis dos hijos, porque a esta profesión me debo incondicionalmente. Nos hemos preparado más como equipo para lidiar con el virus, confío en que saldremos adelante sin contagios en el centro”.

Recientemente el papá de Thalía, que fue dado de alta, se incorporó con ella. Ana Ilsa le entregó la bebé en sus brazos.

“Después de entregarla no podíamos evitar las lágrimas de alegría. Todo fue lindo y estoy feliz de ver a Thalía de nuevo al lado de su padre. Ahora llevo una foto conmigo”.

La enfermera Ana Ilsa junto a Thalía, antes de entregarla en brazos de su papá.

Un comentario sobre “Matanzas Covid-19: Los días con una bebé llamada Thalía

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    el 5 abril, 2020 a las 1:46 pm
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    Gracias a estas personas tan lindas de alma ,desarrollando la ciencia con conciencia, pero siempre con amor.

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