Por siempre, «Pepín»

Pepín (tercero de izquierda a derecha) junto a un grupo de destacadas figuras del deporte betancoureño.

“Le fascinaba el béisbol, pero se consagró en cuerpo y alma al baloncesto. Quienes se adentraron en la historia de este deporte en Matanzas, destacan su papel como entrenador por la metodología aplicada, innovaciones y entrega.

“El deporte era su vida. No había una sola ocasión en que habláramos y no debatiéramos sobre disciplinas deportivas, jugadores…”, confesó el doctor en Ciencias de la Cultura Física Luis Michel Álvarez Berta, y sus palabras describen ese orgullo hacia el padre que inspiró sus pasos.

Y es que el nombre de José Raúl Álvarez Oliver (Pepín), es un nexo común para disímiles atletas que han sido miembros del equipo nacional de la disciplina de los grandes reflejos, como Julio ‘El Bolo’ Rodríguez, José Luis Díaz y Allen Jemmontt, alumnos aventajados.

Otros de similar valor le deben su ascenso a diversos niveles del baloncesto como Rogelio Zamora, Silgilfredo Elizarde, Luis Raúl Ponte, Luis Raúl García y Guillermo Jimeno, formados en áreas deportivas dirigidas por este entrenador de amplia cultura y una voluntad inquebrantable, que captaba alumnos desde edades tempranas y perseveraba en la cancha hasta ver crecer el fruto de sus desvelos.

Fundador del Inder e Hijo Ilustre de Pedro Betancourt, Pepín abrió un camino de gloria entre aros y canastas en este municipio. Lo afirma su coterráneo Ismael García Sandelis, también sobre el tabloncillo por varias décadas.

“Tenía un amplio conocimiento acerca del desarrollo del deporte en el territorio, por eso su apoyo fue vital en la fundación del Museo de Historia Deportiva Héctor Mederos Argüelles, siempre constituyó una fuente de enseñanzas para verificar datos, organizar información. Fue un hombre apasionado por su trabajo y de principios revolucionarios”.

Precisamente en dicha institución el especialista Emilio Morales Álvarez atesora documentos que realzan la estela laboral del recién fallecido. Más de 50 títulos provinciales en diversas categorías, así como la participación en Juegos Escolares al más alto nivel del país y como entrenador del quinteto Matanzas en Juegos Deportivos Nacionales en 1965.

Hoja de anotación de un juego entre los Henequeneros, conducido por Pepín, y Cañeros, en el que jugó Fidel.

En ese local se muestra, además, la hoja de anotación oficial de la competición especial, 2da. Categoría, efectuada en 1968 a puertas cerradas, en la que jugaron Henequeneros, conducido por Pepín, y Cañeros, formado por dirigentes de la Revolución, incluido el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, bajo el seudónimo de José Castro.

Así de grande fue este entrenador, el hombre que por casi tres décadas permaneció en la cancha para que otros encontraran un sendero de éxitos, sin importar que su piel fuese sensible al sol.

“Tenía el don de enseñar a jugar con rapidez, y hasta después de jubilado continuaba de paradigma como profesor. Fue quien más confió en mí, al que debo haber llegado lejos, incluida mi formación como preparador junto a Ismael”, asevera “El Mágico” Ponte.

Pepín permanecerá como una leyenda viva, una guía para el movimiento deportivo en Matanzas y Cuba. Un profesional que fue ejemplo para sus hijos y devino padre del baloncesto en Pedro Betancourt.

Reconocimientos:
•       Medalla Rafael María de Mendive.
•       Medalla 40 Aniversario y Fundador del INDER.
•       Hijo Ilustre del Municipio.
•       Diploma de destacado y Vanguardia.
•       Medalla Mártires de Barbados.

Un comentario sobre “Por siempre, «Pepín»

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    el 21 mayo, 2020 a las 1:11 pm
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    En la lista quedan aún muchos más, en cuya formación estuvo Pepín, entre ellos Omarito, Jaime, Risa, Tindo y otros, pero de lo que si no cabe duda fué todo lo que dedicó esta persona al deporte.

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