Resuelvo, luego trabajo…

Resuelvo, luego trabajo…

Norma sabe que no tiene otra opción, o abandona la jornada laboral o se queda sin corriente en la casa. Es doctora y cuando le pregunto por su consulta me refiere que la suspendió. En el día de ayer le llegó el recibo de la electricidad, alterado, y ella no pagará ese consumo. Con gran pesar envió una explicación a su centro hospitalario y ahora espera que la atiendan en la oficina de la Empresa Eléctrica. “Lo peor de esta situación es que si no me persono aquí no resuelvo. Desgraciadamente, los centros que brindan servicios a la población laboran en horarios de trabajo sin otras opciones, aquí por ejemplo hasta las tres de la tarde”.

Y esta es una realidad que afecta a muchos y también a la economía del país. Será que pocos han necesitado de instituciones como notarías, trámites de vivienda, atención a la población. Casi siempre de 8 de la mañana a 4 de la tarde, bueno, esto son los ejemplos más felices, existen otras con días específicos y con horarios hasta las doce del día. Me pregunto qué hacer, digo, si hay solución…

Ejemplos abundan en la población, pudiera llegarse a cualquier cola, pudiera pensar ahora mismo en Planificación Física tan popular por estos tiempos, y encuestar para saber de los que esperan ser atendidos, cuántos son trabajadores, cuántos están en jornada laboral y cuántos se han “escapado”. La cifra será sin dudas alta. Parece una realidad que a nadie perturba porque los trabajadores matanceros también tienen  derecho a resolver sus problemas, tan disímiles que de seguro exceden sus días de vacaciones si los utilizan para resolver sus problemas.

Similar sucede en los comercios, donde duele más porque es el día a día. La Calle de Medio se convierte en un hervidero y a la vez deviene en punto de encuentro. Unos se conocen del barrio, otros del trabajo y se miran esquivos sabiendo que pudieran delatarse. Cómo si eso fuera posible, si al final todo el mundo debe resolver…

La diatriba es sencilla: si no me “escapo” me quedo sin detergente, perro caliente, picadillo o pollo. Bueno, o cualquier otra mercancía que escasee en el momento. Basta que llegue alguien con un paquete hasta ese momento ausente de la red, entonces con disimulo o no, otros dejarán sus sillas vacías e irán por el produto. No existe ninguna estrategia comercial que respalde al trabajador, al final lo del comercio es vender sin importar los menos favorecidos por Cronos.

Alguien pudiera alzar su mano y decirme que existió un sábado de Atenas y no fue efectivo. Llevaría un análisis exhaustivo. Para que funcione extender un horario lo primero es penetrar el imaginario del consumidor, readaptarlo a nuevas costumbres y ofrecerle en ese tiempo productos estrellas que lo sonsaquen. De nada vale aperturar hasta las diez de la noche un espacio casi vacío con unas tenderas hastiadas. Ah, por demás, el sistema de transportación estatal debe respaldar iniciativas de este tipo porque no todos habitan en el centro de la ciudad.

Se imponen tiempos de disciplina, productividad y cómo serlo cuando el pensamiento está centrado en nuestras necesidades y las dificultades que enfrentaremos con el fin de saciarlas. Hablo de cosas básicas, bueno, aunque casi todo lo que adquiere un asalariado es elemental y se acaba en poco tiempo o lo expenden sin previo aviso.

Me parece injusto que las amas de casa o el negociante o el revendedor tenga poco o ninguna competencia y quien está aportando al país sea el indisciplinado. Posibles alternativas: extender los horarios de comercios, ubicar en los quioscos del barrio surtidos relevantes, propiciar ferias mensuales en centros de trabajo; abrir los sábados y domingos hasta la noche, haciendo las mejores ofertas semanales en estas jornadas. Sé que si se piensa en conjunto se verán resultados favorables. Lo importante es reinventarse y robarle a los matanceros esa sonrisa de satisfacción que anda olvidada.

Un comentario sobre “Resuelvo, luego trabajo…

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    el 10 febrero, 2020 a las 10:07 am
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    Muy dificil la solución. También los trabajadores de esas entidades de servicios y atención a la población necesitan hacer trámites y compras para sus necesidades familiares y personales, si corren los horarios se perjudican también ellos, sacrificar una minoría por la mayoría pudiese ser, pero el sector de los servicios no es precisamente una minoría en la población laboral, ud. tiene toda la razón en su artículo pero la solución a mi entender es bastante complicada, Por cierto, yo estoy en el grupo de los perjudicados, en mi casa la menor tiene 56 años y la mayor 90, mi trabajo me exige disponibilidad 24 x 7 , soy el único hombre en la casa de 5 convivientes, se dará cuenta que para nada es mi intención justificar la situación. De acuerdo con Ud. 100 %. Buen trabajo. Seguiremos escapandonos hasta que resuelvan el problema. Saludos.

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