Todo pasa, todo llega

En el centro cultural La Salsa comenzó a funcionar solo el restaurante y uno de sus bares. Autor: Lisandra Gómez Guerra

Como si por las puertas abiertas de las tiendas entrara a buen paso la normalidad, la gente desanda hoy en Cuba las arterias comerciales de ciudades y pueblos procurando lo que necesita o, sencillamente, enterándose de lo que hay, más allá de productos alimenticios y de aseo, líderes absolutos del comercio nacional durante los días de emergencia en que nos ha sumido el coronavirus.

El movimiento alrededor de los centros comerciales y gastronómicos es, quizá, la imagen más reveladora de que la vida busca retomar su curso, con nasobuco incorporado y sin tanto temor al contagio.

La última provincia en estrenar la normalidad pos-Covid-19 fue Matanzas (aún queda pendiente la capital del país). Sus calles cambiaron de rutina en un abrir y cerrar de ojos, en algunos casos mostrando la misma imagen de preocupante hacinamiento que en tiempos previos a la pandemia, como en las céntricas Calle Medio y 2 de Mayo.

El pueblo matancero ansiaba la reapertura de lugares recreativos emblemáticos de la provincia, que junto a las playas citadinas conformarán un conjunto de esparcimiento y disfrute en esta bien ganada etapa pospandemia.

Pero el regreso ha sido con estudiada cautela. En el centro cultural La Salsa, sede de una de las discotecas más concurridas del territorio, comenzó a funcionar este 25 de junio solo el restaurante y uno de sus bares.


Las unidades gastronómicas precisan del cumplimiento de estrictas medidas higiénicas.Foto:Lisandra Gómez Guerra.

Tanto en ese centro, dirigido por Artex, como en los emblemáticos restaurantes Polinesio y Bahía, comprobamos que se adoptaron las medidas higiénicas orientadas por el Gobierno y por ahora funcionan solo al 30 por ciento de las capacidades.

Arturo Falcón Monzón, director de La Salsa, comenta a Juventud Rebelde sobre medidas propias, implementadas en la nueva etapa. Una de estas es que ya no se entrega una carta-menú a los clientes: ahora la muestran digitalizada en cuatro televisores.

La otra, pensada para actuar rápido en caso de un rebrote en la ciudad, es que a la entrada del local se fotografía el carné de los clientes, y esa información se conserva en carpetas organizadas por días. Por supuesto, solo se accederá a los datos si alguien resulta sospechoso de portar el SARS-CoV-2, para localizar posibles contactos y cortar la cadena de transmisión a tiempo.

Falcón Monzón reconoce que la discoteca atrae mucho público juvenil, pero no será hasta la tercera etapa de recuperación cuando se pueda abrir. Tras una remodelación capital, La Salsa contará con capacidad para 800 personas en todas sus áreas, añade, satisfecho porque su colectivo resultó Vanguardia Nacional por quinto año consecutivo.

Otra buena noticia es la cercana reapertura (1ro. de julio) de las Cuevas de Bellamar, instalación del grupo Palmares, según confirmó Vivian Castillo Morejón, jefa de ese emblemático complejo turístico. La caverna está en óptimas condiciones. Habitualmente en cada recorrido bajaban 80 personas. Ahora se limitará a 30.

«En estas semanas hemos trabajado en el mantenimiento y embellecimiento», dice Reynaldo Cartaya Benítez, jefe de animación, quien junto al guía Alfredo Torres Cardín se esmera en la higienización de ese centro, de alta demanda entre cubanos y extranjeros.

María Sánchez García, administradora del famoso restaurante Cuevas de Bellamar, confirma que por ahora atenderán a solo 40 comensales, de 120 posibles. Para su colectivo no será un brusco despertar, porque en estos meses de pandemia se lucieron brindando comida a domicilio y por encargo, con muy buena aceptación.

Respiro deseado

Garantizar la reanimación plena de las ciudades no depende solo del Estado: deben reincorporarse trabajadores por cuenta propia en la medida en que reactiven sus licencias. Solo en Matanzas, en los primeros días ya habían retornado a sus actividades 7 887 negocios particulares, en su mayoría transportistas y vendedores de alimentos, pero también otros servicios.

En Casita FotoEstudio, el mecanógrafo Arnaldo Casanova Casanova explica: «Reordenamos las mesas y permitimos la entrada de una o dos personas a la vez. Presentamos la carta a la Dirección de Trabajo solicitando la reapertura y fue todo expedito en cuanto los especialistas de salud pública certificaron nuestras medidas higiénico-sanitarias.

«No hemos tenido mucha afluencia porque hay personas que no saben todavía que reabrimos y, además, porque al estar aún muy deprimidos otros trámites, hay poca demanda de imprimir documentos y fotos», puntualiza.

Tal vez porque aún son recientes las duras semanas de restricciones, el regreso de la población matancera a la vida pública es con calma, para que el embullo dure sin lamentar retrocesos. (Por: Hugo García)

Un comentario sobre “Todo pasa, todo llega

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    el 30 junio, 2020 a las 6:32 am
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    Buen título a esta noticia pero le faltó algo dice el título.
    TODO PASA TODO LLEGA debió ser.
    TODO PASA TODO LLEGA Y TAMBIEN TODO REGRESA.
    Señores dejemos el triunfalismo a un lado pues todos sabemos que la gran mayoría de todas esas medidas mencionadas en la llamada FASE 1 son violadas.
    Al final como bien estamos acostumbrado el covid ha generado más reuniones más papeles salgamos a las calles con ojos críticos y ya me dirán.
    Ojalá me equivoque Démosle tiempo al tiempo y ya veremos

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