Urbano Martínez Carmenate: La voluntad de contar la historia

Urbano Martínez Carmenate: la voluntad de contar la historia.
Foto de la Autora

A pesar de haber nacido en Cárdenas, Urbano Martínez Carmenate se declara orgullosamente matancero. Sus recién cumplidos 67 años han transcurrido casi en esta ciudad, que lo distingue por estos días dedicándole la edición XXIX de la Feria Internacional del Libro en Matanzas.

Ese sentimiento por la urbe yumurina no escapa de su obra en la que ha dejado una huella insuperable dentro de la literatura histórica, devolviendo a la cultura matancera y cubana textos de una calidad exquisita.

Considerado uno de los más prominentes autores del país, este hombre que incumple los consejos médicos para entregarse al profundo hábito de investigar, ha legado a la cultura biografías tan importantes como la de Bonifacio Byrne, José Jacinto Milanés, Carilda Oliver Labra, Domingo del Monte o Carpentier.

Urbano Martínez Carmenate: la voluntad de contar la historia.
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A Urbano Martínez Carmenate lo distingue también su sencillez y humildad, la meticulosidad con que trabaja y su sentido del rigor. Esa mirada aguda sobre la historia no faltó en esta entrevista, en la que nos convoca a leer una vez más su obra.

-¿Siempre supo que sería escritor?

“Creo que sí porque comencé escribiendo a los 10 años, esos fueron mis primeros versos. Esa preocupación siempre estuvo en mí. Primero, durante la etapa escolar en Cárdenas siempre participaba en concursos literarios, gané algunos por ese entonces. Después, esa inquietud se fue avivando hasta que pude estudiar la carrera y prepararme.

“La circunstancia de trabajar en un centro como el Museo Palacio de Junco me fue impulsando hacia ese tipo de creaciones como la monografía histórica, el ensayo sin abandonar definitivamente los demás géneros, por ejemplo en 2017 salió un libro mío de cuentos y ahora sale una plaquette con un poema a través de Ediciones Vigía.”

-¿Cuándo comenzó a interesarse por la historia y a escribir sobre ella?

“La historia llega cuando comienzo a trabajar en el Museo, que aún es mi centro laboral, solo que como comprenderás mis funciones ya no son las mismas por el trabajo como escritor y por mi edad. Entonces digamos que me llega como circunstancia, y comencé a trabajar como investigador. Creo que fue lo mejor que me pudo pasar, la mejor opción para poder desarrollarme como yo quería.

“Empiezo entonces a mezclar la literatura con la historia, y así fui descubriendo esa pasión que me acompaña hasta hoy.”

-¿Qué proyectos de libros han resultado más complejos y por qué?

“Bueno la investigación de hecho lleva mucho tiempo. Eso primero que todo. El acceso a la información requiere de esfuerzo que después continúa con los procesos de edición y publicación. Por suerte yo apenas he tenido problemas con eso. Casi todo lo que he escrito se ha publicado sin mayores conflictos.

“En ese sentido recuerdo el libro El coleccionismo en Matanzas que tuvo algunas complejidades en su publicación por problemas administrativos, hasta que finalmente Ediciones Matanzas me lo pidió y lo publicó.

“Por otra parte puedo afirmar que hasta ahora la relación con los editores es buena, aunque siempre existen desacuerdos o fricciones. Sucede que cuando el editor toma un libro siente que es suyo, y de alguna manera lo es, solo que el autor en este caso es quien decide en última instancia sobre los cambios o puntos de partida en un proceso de edición. Hay que ser muy flexible, en el sentido de ser abierto y receptivo para que el texto quede lo más acabado posible. Pero también hay que mantenerse firme cuando no estamos de acuerdo con determinadas cuestiones. Yo creo que eso se gana con confianza y capacidad, obviamente.”

-¿Cómo valora el movimiento literario que existe hoy en Matanzas y especialmente la investigación histórica?

“Pienso que ahora mismo en la ciudad hay un buen movimiento de jóvenes narradores, hay mucho talento entre ellos. Está claro que no es ni va a ser nunca un movimiento masivo, siempre se ha comportado así, pero en mi opinión creo están trabajando muy bien.

“Un poco más limitado veo el tratamiento a la historia, la investigación. Es cierto que hay muchas dificultades económicas que atentan, porque este trabajo requiere de mucho esfuerzo y también movilidad hacia otras provincias y puede que eso esté limitando un poco que los jóvenes se dediquen por entero a ello.”

- ¿Cómo organiza su tiempo de trabajo?

“Yo escribo a cualquier hora. Antes, cuando estaba joven y tenía menos problemas de salud, trabajaba de madrugada, pero ya hace un tiempo que aprovecho solo el día, en la mañana o la tarde, por problemas de la columna vertebral que me obligan a sentarme a escribir con faja para evitar los dolores. Solo cuando tengo algún trabajo puntual que entregar lo hago en las noches, aunque los médicos me insisten para que no lo realice en ese horario.

“Yo valoro mucho la tranquilidad. Eso también es algo que me esfuerzo por lograr cuando estoy trabajando. Hace poco tiempo empecé a escribir en la computadora, pero hace un año atrás, todo lo escribía a mano.

“Por lo demás, el rigor para mí es clave, principalmente por la responsabilidad como historiador.”

-¿Qué significa para usted que le estén dedicando esta Feria del Libro?

“Resulta sin dudas un reconocimiento a mi obra, que indudablemente yo agradezco muchísimo. La posibilidad de recibir mayor atención de los lectores, del público interesado un poco más por mi obra. Estoy muy satisfecho con la aceptación de mis libros. Me complace mucho saber que la gente me lee, desde un padre joven preocupado por ciertos temas para educar a su hijo, hasta una señora que me aborda y me dice que soy el escritor que más lee. Eso me llena de alegría porque siento que el esfuerzo no ha sido en vano.”

-¿Qué proyectos lo ocupan actualmente?

“En estos momento me encuentro trabajando en una biografía de Félix Tanco Bosmenier, figura muy interesante de la historia cultural, miembro del círculo de Domingo del Monte e iniciador de la narrativa antiesclavista en Cuba.

“También está pendiente la salida de la biografía de Carpentier, que está ya concluida, solo en fase de publicación.

“Por otro lado llevo muchos años, cerca de cuarenta, trabajando en un Diccionario de la Literatura en Matanzas, un proyecto muy ambicioso, muy adelantado, pero igualmente le falta mucho.

Yo no he dejado nunca de trabajar y creo que así seguiré mientras viva.

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