Vanessa, la niña cubana de ocho años, enfrenta la Covid-19 con una sonrisa

Vanessa, la niña cubana de ocho años, enfrenta el Covid-19 con una sonrisa

El pasado 21 de marzo Jennifer Bustamante Hernández, de 31 años, arribó a Cuba desde Guyana junto a su pequeña de ocho años, Vanessa Suárez Bustamante. Natural de la provincia de Artemisa, la joven madre reside en la localidad de Santa Marta, en Matanzas.

Mediante la acuciosa pesquisa que se realiza desde la atención primaria en Cuba ambas fueron detectadas como sospechosas e inmediatamente remitidas al Hospital Mario Muñoz Monroy, de Matanzas, centro donde se controla la epidemia del nuevo coronavirus en la localidad. Jennifer y Vanessa resultaron positivas al test epidemiológico que las confirma portadoras de la Covid-19.

El director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública de Cuba, doctor Francisco Durán, declaraba en conferencia de prensa el buen estado de la madre y la niña, amén de la preocupación social por dicho caso. Los niños constituyen un tema sensible para los cubanos, un pueblo entero necesitaba conocer sobre la situación de la pequeña Vanessa, porque así somos en esta Isla humanista.

Radio 26 logró el contacto vía telefónica con la madre de la niña, quienes se encuentran bajo óptimo tratamiento médico en el Hospital Mario Muñoz Monroy, de Matanzas:
“La buena noticia es que estamos pasando bien la enfermedad, los médicos están haciendo un trabajo impecable con nosotros. La niña no presenta síntomas hasta el momento, no ha tenido fiebre, dolores, tos, ha evolucionado muy bien.

“Con la ayuda de los médicos la niña se toma todos los medicamentos, sabes que los niños rechazan en ocasiones la medicación, pero con la atención especial que le ofrece su pediatra (con paciencia, persuasión y cariño), ella finalmente se toma todos sus medicamentos. En mi caso sucede igual, los que estamos aquí dentro nos estamos recuperando satisfactoriamente, esperando que pasen los días para recibir el alta médica y seguir las medidas correspondientes de precaución y contención del virus”.

En la Zona Roja, área de enfermos positivos al Covid 19, Jennifer permanece junto a su hija y otros enfermos, custodiados por un equipo multidisciplinario de especialistas que pasan junto a ellos extensas jornadas de desvelo en pos de mantenerlos con indicadores estables de salud : “¿Los médicos? ¡Una maravilla! Ya somos una familia, aquí dentro nos acompaña un equipo de muchachos muy profesionales y entregados que nos vigilan constantemente y que permanecen acompañándonos lejos de su familia, del mundo exterior, para cuidarnos.

“La alimentación es excelente, ellos miman a la niña y le dan un trato diferenciado para lograr que se alimente bien. Se respira un ambiente limpio, higiénico, están trabajando constantemente en eso. ¿Quejas?: ¡ninguna!… Cuando salga de esta enfermedad este equipo de excelentes profesionales, desde los médicos hasta el personal auxiliar, quedarán en nuestras vidas como los héroes que son, de veras no existe dinero en el mundo que pueda pagar este gesto”.

Como Jennifer y su hija todos estamos expuestos de manera exponencial a contagiarnos y contagiar. El nuevo coronavirus no repara en diferenciaciones, de ahí el consejo que transmite esta madre para los cubanos: “Por favor, nadie está exento de adquirir esta enfermedad, adoptemos las medidas posibles para evitar su propagación, mientras menos los contagiados, mas fácil resultará ganarle la batalla a esta pandemia.

“Respondan consecuentemente a las medidas que ha tomado la dirección del país por nuestro bien. Pensemos en nuestra familia, en nuestros ancianos. Nuestro sistema de salud es bondadoso y nosotros debemos prevenir para retribuir ese esfuerzo.”

Así despedía Jennifer el contacto con Radio 26 desde su aislamiento. Antes prometió enviar algunas fotos vía whatsapp para que las personas que se interesaron por su estado y el de su hija supieran que ambas se mantienen fuertes y con energías positivas:

“Quiero enviarle un mensaje de fuerza a mi madre, que también permanece en aislamiento y bajo vigilancia, pues tuve contacto con ella a mi llegada de Guyana, a mis amigos del hotel Iberostar Varadero, a mis compañeros de universidad, a mi familia en Artemisa…, a todos gracias por mantener la comunicación y por su constante atención a nuestro caso.

“No tengo palabras para describir el sentimiento de saberme segura y respaldada por la Medicina cubana, estaré en deuda eterna con nuestros médicos… La niña está bien, les envía un beso al pueblo de Cuba y una foto junto a su pediatra que no se despega nunca de ella, tiene buen estado de ánimo y aquí dentro los médicos se encargan de que no falte la sonrisa en su rostro, esa es la medicina que la curará del todo, le dicen… Un enorme abrazo a todos, tengan fe y de seguro muy pronto nos veremos de nuevo”.

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