Vuelta a la normalidad en las artes

Foto: Sergio Martínez

La memoria se diluye. Nada es igual desde el 15 de marzo de 2020, cuando asistí a la última función, antes de la pandemia, pero ya con el peligro al acecho y con hipoclorito para las manos en la puerta. Ese día no imaginaba lo que vendría después.

La memoria se diluye, porque olvidamos sucesos, imágenes. Como uno de mis trabajos es registrarla, lo sé. La entrada del Covid -19 a Cuba, forma parte de nuestra historia, inmediata; pero Historia, con acontecimientos que no se repetirán de la misma forma, ni en la que reaccionaremos igual.

El pasado 26 de junio regresé a una función escénica en espacios abiertos (muy diferente a la de una sala), y asistiendo a nueva etapa de nuestra vida, porque estamos en fase 1, por lo tanto ensayamos, como en un laboratorio, como puede ser una función en tiempo de pandemia y según reportes oficiales, salió el último paciente del Hospital Militar Mario Muñoz Monroy, aunque no todo ha acabado.

La de una Tropa en tu barrio Albio Paz, auspiciada por el CPAE, fue una función en la que el público debía estar a un metro o más. En realidad algunos estaban a varios metros o protegidos en sus balcones, todos usábamos nasobucos y lo principal, los que actúan - válido para cada función programada en esta etapa - estaban separados entre sí (bailarines de Espiral, teatristas, de El Mirón Cubano) salvo el número circense de Compañía de Variedades Circenses America, conformado por un pareja de artistas, unidos en la vida.

Esto es válido para cada nueva actividad que se programe en los próximos días: una exposición, un concierto o la presentación de una publicación. Muchas cosas sucedieron, desde marzo hasta ahora, no sólo en la sociedad, sino en nuestra psiquis.

Enfrentamos una nueva etapa: convivir con el coronavirus, lo que se traduce en ser más exigentes con la protección; y esta primera función lo demostró: la gente estaba ansiosa por recibir algo así, mostró en su comportamiento, con su respectiva campaña de llamado a cumplir las medidas imprescindible, responsabilidad ciudadana.

Lo mismo ocurrió, el 25 de junio, en la presentación del último número de la revista Matanzas, que rindió homenaje a Eliseo Diego y en la actividad que protagonizó en el Reparto Reynol García, la actriz Miriam Muñoz con su proyecto De Balcón a Balcón.

Estas experiencias, las primeras con público, y donde los artistas, trabajaron cerca; pero con separación física, mostraron que podemos vivir si nos cuidamos. La lección, podemos disfrutar de opciones culturales consciente de nuestro desafío: no romper los límites.

Ya nuestra visión del coronavirus no es la misma que teníamos en el mes de marzo, cuando la pandemia hizo su entrada. Tampoco lo es, la realidad a la que nos enfrentamos. De la actitud de cada uno y la responsabilidad estricta de nuestras instituciones, depende seguir airosos. (Por: Ulises Rodríguez Febles )

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