Yoanni Yera: «Ya no me dejo provocar»

El destacado pitcher dedicará a su hija el arribo a las cien victorias en series nacionales, cifra que debe conseguir en la próxima campaña.

Estimulado por el nacimiento en días recientes de su hija Vianka, el serpentinero Yoanni Yera anhela volver al terreno de juego, después de una larga espera ocasionada por la emergencia sanitaria.

«Pesó ocho libras al nacer y tanto ella como la madre están de lo mejor», dijo visiblemente contento.

El destacado pitcher, oriundo del municipio de Martí, se mostró motivado por el agradable suceso, y aseguró que a su hija le dedicará el arribo a las cien victorias en series nacionales, cifra que debe conseguir en la próxima campaña, con fecha de inicio el 12 de septiembre.

Comentó que aun cuando se concrete su participación como refuerzo del equipo mexicano Olmecas de Tabasco, habrá posibilidad de reincorporarse a la Serie Nacional para ayudar a los Cocodrilos y alcanzar su meta en lo individual.

«Me siento bien y no he dejado de prepararme físicamente y calentar el brazo durante este tiempo», dijo tras admitir, sin embargo, que está un poquito por encima de su peso habitual. «Nada alarmante, es algo que se puede solucionar en pocos días de entrenamiento».

Rara vez se queja de dolencias o de lesiones. Tener uno de los brazos más fuertes de nuestra pelota, le ha permitido disfrutar de campañas muy productivas.

–De acuerdo con su experiencia en 11 series nacionales, ¿cuál es el secreto de un buen lanzador?

La principal arma es el control, saber lanzar sobre lo bajo, preferiblemente en la zona interior. Mi mejor día es aquel en que puedo tirar muchos strikes y colocar la pelota donde quiero.

–¿Y la potencia en la recta?

–Está demostrado que lo más importante no es tirar duro, sino sacar outs. Esa es mi filosofía desde que me encaramo en el box. En los últimos tiempos utilizo menos las bolas rápidas y apelo más a los lanzamientos movidos, sobre todo la recta de doble costura, muy efectiva ante bateadores derechos.

Ganar con los Cocodrilos era casi una cuestión de honor, le quedaba un malestar sobre su actuación en los play off a lo largo de su carrera. Esta vez se impuso a la hora buena, ¿cuál fue la diferencia?

–Lo mismo de antes, solo que en esta ocasión me dejaron lanzar, confiaron más en mí, incluso, cuando el partido estaba bastante complicado. Así fue como vencí a Las Tunas, campeón de la 58 Serie, y a Camagüey en la gran final.

–Yera es un pitcher de carácter voluntarioso, a quien en ocasiones lo traiciona su propio impulso. ¿Algún avance en ese sentido?

–He mejorado un 80 %, ahora mantengo la atención concentrada en el juego. Los entrenadores y el sicólogo trabajan conmigo y he aprendido a sobreponerme en los momentos adversos. La clave está en no perder el control del partido. Algunos bateadores, por indicación o por iniciativa, me provocan, pero cada vez tienen menos suerte, ya no me dejo provocar tan fácilmente.

¿Qué les dirías a los lanzadores jóvenes?

–Que se esfuercen al máximo, que para ser un gran lanzador, además de la calidad, se necesita mucha voluntad y dedicación. (Por Ventura de Jesús)

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